El segundo sería el de asumir la necesidad de diálogo bipartito y tripartito, para instrumentar modalidades de trabajo a tono con la emergencia planteada por el coronavirus COVID-19, tales como configura el tele-trabajo, teniendo en cuenta que el mismo no es aplicable a todas las ramas y sectores de trabajo. Luego, planteó evitar las aglomeraciones, incluso en los ámbitos laborales y dotar a las PYMES de las facilidades necesarias para tener mecanismos y el software necesario para instrumentar el tele-trabajo.
La cuarta medida, es la instrumentación de una canasta sanitaria, provista de productos básicos, como alcohol en gel y tapabocas, que esté disponible para todos los usuarios.
Por el sector sindical habló Marcelo Abdala, quién muy escuetamente se refirió a la primera propuesta, referida al personal de salud («cuidar a los cuidadores»), garantizando el respaldo de el PIT-CNT. Agregó la necesidad de combatir la especulación, particularmente con los productos de primera necesidad vinculados a la emergencia sanitaria.
Por último, resaltó que las medidas adoptadas no debían ser unilaterales y tener en cuenta a todos los afectados por la pandemia, no olvidando que ya existen mecanismos legales y derechos adquiridos, como el seguro de paro y las licencias, con especial énfasis en que sean protegidos los trabajadores y los más vulnerables.
Cerró la ronda Gabriel Murara, presidente de la Cámara de Industrias, quién calificó todas las ideas manejadas como «preventivas», diciendo que el objetivo es que cuando se llegue al pico de la pandemia, el daño acumulado sea el menor posible. Luego, apoyó el esfuerzo por implementar el tele-trabajo, la disminución de la concentración de la fuerza de trabajo y el apoyo a las PYMES para que tengan posibilidades de articular esas modalidades.