Tercera flotilla
La nueva misión llega tras dos intentos recientes frustrados por el Ejército israelí. El pasado 8 de junio, Thunberg formaba parte del barco Madleen, que transportaba leche infantil, alimentos básicos y suministros médicos; la embarcación fue interceptada en aguas internacionales y sus tripulantes detenidos o deportados. A finales de julio, el barco Handala —con ayuda similar y tripulación internacional— fue abordado a 115 kilómetros de la costa de Gaza, según denunció la eurodiputada franco-sueca Emma Fourreau. En ambos casos, las organizaciones implicadas denunciaron “violaciones del derecho internacional” por parte de Israel, que mantiene que el bloqueo es una medida de seguridad para impedir el ingreso de armas a Gaza.
La Global Sumud Flotilla busca no solo entregar ayuda humanitaria, sino también visibilizar la crisis que atraviesa el enclave palestino, donde Naciones Unidas ha advertido sobre “niveles de hambruna catastróficos” y un “colapso total” de los servicios médicos. Los cargamentos anunciados incluirán alimentos, medicamentos, insumos para bebés y material sanitario, todos de uso exclusivamente civil.
44 países comprometidos con la misión
El impacto simbólico de la operación se refuerza con la dimensión internacional de las protestas previstas en paralelo. Desde América Latina hasta el sudeste asiático, pasando por Europa y el Magreb, se desarrollarán actos públicos, conferencias y navegaciones solidarias para exigir la apertura de un corredor humanitario hacia Gaza. Para Thunberg y sus aliados, se trata de “romper no solo un bloqueo físico, sino también el muro de silencio y complicidad que permite que continúe”.
Israel ha reiterado que no permitirá que ninguna embarcación rompa el cerco marítimo. Sin embargo, las organizaciones convocantes aseguran que la presión pública global puede abrir espacios para el ingreso de ayuda de forma segura y supervisada. Mientras tanto, los puertos españoles y tunecinos afinan la logística para una misión que, por su escala y repercusión mediática, podría convertirse en un hito en la historia reciente de la solidaridad internacional con Palestina.
Delegaciones de 44 países ya confirmaron su participación en la que será la mayor misión marítima jamás organizada para romper el asedio que Israel mantiene sobre Gaza desde 2007. A la flotilla se sumarán embarcaciones y tripulaciones procedentes de todos los continentes, incluyendo naciones árabes como Argelia, Baréin, Jordania, Kuwait, Libia, Marruecos, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Túnez; países asiáticos y del Pacífico como Aotearoa/Nueva Zelanda, Australia, Bangladés, Indonesia, Malasia, Maldivas, Pakistán, Filipinas, Sri Lanka y Tailandia; estados europeos como Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Polonia, España, Suecia, Suiza, Turquía y el Reino Unido; y representantes de Brasil, Colombia, México y Sudáfrica.