La violencia es habitual en muchas sociedades de cazadores y recolectores actuales, desde los bosquimanos de África a los nativos de Papúa Nueva Guinea. En ellos la guerra suele ser a muerte y, en contra del mito del buen salvaje, estos grupos sufren muchas más bajas por violencia que las sociedades industrializadas.
“Hasta ahora habíamos visto solo señales de violencia sobre individuos, pero lo que estamos viendo ahora es que, al contrario de lo que se asumía, en estas sociedades también había violencia, de hecho, pensamos que lo que estamos viendo aquí es un auténtico campo de batalla tal y como quedó tras el enfrentamiento”, explica José Manuel Maíllo prehistoriador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia española y coautor del estudio.