“Hay un ansia de protagonismo que es como un virus que ataca varios sectores”
¿Cómo ve el Partido Comunista la forma en la que se está tratando el tema de las candidaturas?
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¿Cómo ve el Partido Comunista la forma en la que se está tratando el tema de las candidaturas?
Con preocupación. Y no la simulamos. Parece ser que el manejo de la política a través de los medios de comunicación se ha impuesto. Tal vez esto sea una batalla que hemos perdido. Lo digo autocríticamente, no poniéndome por fuera, sino dentro. A veces la novelería de tener la última noticia o lograr 15 minutos de fama hace que, antes que las estructuras orgánicas, antes que los organismos, se esté privilegiando aparecer en los medios y eso nos está haciendo mucho daño. Porque cuando uno analiza en el fondo, cuando uno termine de ver cuáles van a ser las resoluciones del plenario, cuando se encauce toda la estructura del Frente Amplio, esta parte va a quedar en la anécdota y vamos a ver que no había tantos problemas de fondo. Pero hay un ansia de protagonismo que es como un virus que ataca varios sectores, pero a la izquierda también.
En la declaraciuón con motivo del respaldo a la candidatura de Carolina Cosse ustedes hablan de una campaña en unidad, ¿es posible una campala con todos los candidatos como se hizo para las internas?
Ojalá. Nosotros deseamos eso. Queremos trabajar para eso. La presentación de la candidatura de Carolina Cosse con el respaldo de una cantidad de sectores representativos –importantes en la historia de la construcción de la unidad de la izquierda, de los partidos más viejos de la izquierda en el Uruguay, el Partido Socialista y el Partido Comunista– me parece que es un símbolo.
Como dice la nota que nosotros le enviamos al presidente de la Departamental del Frente Amplio, Carlos Varela, como la propia alusión que hizo Carolina Cosse, todo contribuye a dejar instalado en el debate que nosotros vamos con una concepción de unidad y de amplitud que privilegia cualquier tipo de resultado electoral. Esto quiere decir que nosotros, en aras de la unidad y con tal de trabajar para la amplitud en que los sectores del Frente Amplio nos veamos representados, hemos hecho esta apuesta por Carolina Cosse. Por algo no presentamos una propuesta nuestra, un candidato o candidata de nuestras filas, de nuestra estructura orgánica, sino que esperamos a que se tranquilizaran las aguas en torno a tanta cantidad de nombres que anduvieron boyando. Nombres que fueron tirados públicamente. Otra de las cosas que parece no aprender más la izquierda es el manoseo de nombres constante que se hace. Ese es un método que practican algunos dirigentes, que nosotros no compartimos. De salir a proponer y a hacer públicos nombres de compañeros que, en su legítimo derecho, después se ilusionan o mantienen determinada expectativa que al no resultar con respaldo político puede terminar quebrándolos, puede terminar generándoles algunas complicaciones.
Por tanto, insisto, nosotros esperamos tener una campaña electoral unitaria. Tenemos todas las condiciones de Frente Amplio para eso. En ese sentido, la puesta por Carolina Cosse.
Ese clima de unidad se vio durante la presentación de la candidatura de Carolina Cosse en la Huella de Seregni…
A los comunistas nos rascás y todos vamos a estar diciendo siempre lo mismo. Aquí, en Bella Unión, en el Chuy, en Colonia. Los comunistas estamos cortados con la misma tijera, vemos que la unidad de la izquierda se expresa y se fortalece con un programa y un candidato único. A nivel nacional y a nivel departamental. Hemos perdido con todo éxito muchas veces con esta concepción. Nos hemos quedado solos. No importa. Nosotros queremos seguir insistiendo y ratificando eso. En este momento algunas departamentales del interior están resolviendo candidato único. Por ejemplo, Canelones. Y en otras, que no quiere decir que estén divididos sino que ellos interpretan que contribuyen al triunfo y a la fortaleza del Frente Amplio, van a ir con más de una candidatura. Son distintas valoraciones. Por lo tanto, nosotros tenemos una apuesta al programa y candidato único, y la flexibilidad táctica necesaria como para no ser la máquina de impedir. Si el resto del Frente Amplio interpreta que en determinado contexto y coyuntura se necesita más de una candidatura, no vamos a ser nosotros los que las impidamos.
¿El partido ha comenzado a procesar la discusión sobre las causas de la derrota electoral de noviembre?
Venimos procesando esa discusión, sin detenernos. Era uno de los desafíos que teníamos. Yo creo que todos queríamos crítica y autocrítica después de las elecciones de noviembre. Algunos ya la estaban reclamando después de octubre, porque en octubre fue el gran golpe. Pero otros teníamos la intención de que un proceso de debate de estas características no fuera un elemento que paralizara la actividad orgánica y la discusión política, así como la campaña electoral para mayo. Pero estamos demostrando que se pueden hacer las dos cosas.
En el caso de los comunistas, las agrupaciones del partido, sus seccionales, su estructura orgánica vienen procesando el debate. Nosotros tenemos cosas para discutir. No solo los comunistas tenemos elementos para criticar de la campaña, y de cómo el gobierno o los gobiernos fueron reproduciendo errores. No solo si estuvo o si no estuvo bien diseñada la estrategia de comunicación, sino que además tenemos autocrítica. Tenemos que empezar a ser críticos a partir de reconocer nuestras propias carencias, los propios errores de los comunistas. Porque si alguna de estas cosas ahora las criticamos con facilidad, ¿por qué en su momento no lo dijimos o no lo hicimos notar? Siempre hay que tener en cuenta que nosotros no construimos el partido de los puros, de los intocables, de los únicos, de los exclusivos, sino que el partido, los partidos de izquierda, los partidos populares están compuestos por hombres y mujeres militantes que cometemos errores, y esos errores siempre se está a tiempo de corregirlos si aplicamos correctamente el método de la crítica y la autocrítica. Eso es necesario hacerlo para que identifiquemos que los gobiernos del Frente Amplio hicieron muchas cosas bien. Los tres gobiernos del Frente Amplio lograron cambiarle la vida a la gente. Lograron cambiar la imagen del país. Hemos logrado avances notorios, en algunos casos somos referencia para el resto de los países de América en cuanto a distribución de la riqueza, al avance de derechos, a la inclusión. Hay una cantidad de elementos que los frenteamplistas y los uruguayos debemos estar orgullosos de lo que hemos construido. Y hay cosas que no. Hay cosas en las que tenemos que hacer hincapié, que tenemos que poner énfasis, para extirpar definitivamente errores o concepciones que están por fuera de las concepciones de un militante de izquierda, de un revolucionario. Cambios en valores de la ética, que realmente nos han complicado, que tenemos que corregir. Así que a mí me parece que no solamente lo estamos haciendo, sino que es necesario continuar sin detenernos, al mismo tiempo que vamos haciendo las cosas y los deberes políticos que nos conduzcan hasta un triunfo en la mayoría de los gobiernos departamentales en mayo.
El resultado electoral de noviembre abre ahora las puertas a un periodo más complejo, ¿cómo se ve desde el partido?
Lo vemos como un desafío enorme. Esto no es agitar cucos, no es andar agitando fantasmas, sino que efectivamente tal cual lo anunciaron en la campaña preelectoral, tal cual lo dicen algunos escritos del programa de estos cinco partidos políticos, que son distintos pero que todos tienen expresiones de derecha, van a recortar derechos. Que son distintos, pero que a todos los unía el tratar de impedir que el Frente Amplio siguiera siendo gobierno. Que son distintos, pero no tanto porque los que tienen representación parlamentaria han votado todo contra el Frente Amplio y han votado a favor de la derecha. En eso no se han equivocado y, por más que se hagan los noveleros con la coalición multicolor, eso no es otra cosa que lo que antes llamaban gobernabilidad. La llamaran como lo llamaran, han conducido al país en la década del 90 y en el 2000 al desastre de la inmensa mayoría de los compatriotas. Ahí muchas de las veces gobernaba el Partido Colorado, pero el cómplice que le daba los votos era el Partido Nacional, por lo tanto no tienen diferencias.
Entonces, esos anuncios de cambios en muchos de los avances, que son avances para el movimiento popular, ellos vienen para recortarlos. Capaz que le resulta mucho más fácil entender esto a un trabajador, a un obrero, porque cuando anuncian “vamos a mantener los consejos de salario pero vamos a introducir algunos cambios”, cualquier trabajador tiembla. Claro, el presidente electo y su gobierno no van a estar diciéndole que lo vamos a hacer tal día, en tal momento y en tal lugar. Ahora van a tratar de desprender de eso, pero el objetivo final de la derecha es indudable que van a ir por la forma de minimizar el impacto a favor de los trabajadores en la negociación colectiva. Porque cuando hablan de recortar derechos, están hablando –y lo declaran públicamente aunque se hagan los desentendidos– de los derechos que consiguieron las mujeres para ser dueñas de su cuerpo y de su destino, de las personas de diversa orientación sexual de obtener derechos para hacerse sentir y para tener el mismo rol protógonico en nuestra sociedad. De eso están hablando. De recorte de derechos. Porque cuando dicen que es un desastre el déficit fiscal, en realidad uno tiene de inmediato que recordarles que cuando se tomaron medidas y se tuvieron iniciativas en este gobierno que está culminando, ellos no las votaron, por ejemplo la reforma de la caja militar que nos cuesta casi 600 millones dólares anuales de Rentas Generales.
Hay una cantidad de elementos que a nosotros nos preocupan. Yo no creo que sea tan fácil para ellos instalar un gobierno con esa concepción reaccionaria y neoliberal como quieren, porque acá hay organizaciones sociales que son muy representativas, muy fuertes y que siempre están prestas para movilizarse en defensa de sus derechos.
Ya se presentó la ley de Urgente Consideración y en unos meses lo harán con el presupuesto quinquenal, ¿marcan el rumbo del tiempo que viene?
Sí. Son leyes definitorias. Es más, es casi el motivo esencial por el que ellos todavía están privilegiando mantener ese acuerdo multicolor. Es porque necesitan sumar los votos de estos cinco partidos, expresiones de la derecha, de concepciones neoliberales. Algunos de ellos con concepciones reaccionarias, y algunos con contenidos de corte neofascista. Pero precisan los votos de todos los sectores que han conducido al triunfo del doctor (Luis) Lacalle para aprobar lo que van a ser, a la postre, las leyes más importantes que tiene este gobierno para ampliar su programa, que es el programa de la derecha. Entonces, si después de aprobadas la ley de Urgente Consideración y la ley de Presupuesto, según la concepción de la derecha, se rompe la coalición, ya no importa porque el objetivo ya lo cumplieron.
Y en este contexto, ¿cómo está el partido?
En este contexto el partido viene creciendo. Nosotros tenemos especial interés en que sea un proceso que tome su tiempo, que tenga que hacerlo sin dejar nada por el camino. Hablo de crítica y autocrítica, de análisis político con elementos científicos arriba de la mesa que nos permita vislumbrar bien esta experiencia de 15 años de gobiernos de izquierda y esta derrota política electoral que hemos sufrido a finales de 2019.
Somos conscientes de que es doloroso que la nombremos como una derrota. Que no es esa la forma como se siente el militante. El militante, los hombres y las mujeres que se han puesto al Frente Amplio en sus hombros, que desarrolló el persona a persona, el que entrega el volante en la feria, el que sale a conquistar el voto, el que da la cara en el barrio como frenteamplista, no se siente derrotado, se siente que ha dejado hasta el alma en la cancha, que ha dejado la vida militando. Y nosotros eso lo reconocemos, y por eso es que fue ese resurgir entre la primera y la segunda vuelta que sacudió al Frente Amplio. Gran parte es responsabilidad del militante, pero no estamos haciendo referencia a lo emocional, no estamos haciendo referencia al espíritu del militante. Estamos haciendo referencia al impacto de las políticas sociales y productivas del país.
Esto a nosotros nos va a permitir mirar hacia adelante, y ver que todavía no tenemos lo compacto de la unidad y amplitud de todas las fuerzas políticas de izquierda para encabezar y liderar, por largo tiempo, un proyecto que cambie de raíz esta sociedad.
El Uruguay, ya lo dije al comienzo de la nota y lo repito sobre el final, está mejor. Diez, veinte, cuarenta, cien veces mejor que como estaba en el 2000, 2001, 2004, pero aún así tenemos carencias, aún así hay errores. Aún así todavía nosotros no hemos hecho una justicia social íntegra en el país, todavía nos quedan pedazos en materia de derechos humanos que no hemos logrado destrabar. Todavía no conocemos toda la verdad, todavía no se ha hecho todo la justicia sobre lo que pasó en la dictadura. En eso no podemos mirar para el costado. También es responsabilidad nuestra.
Todavía no hay una distribución equitativa de la riqueza. Si el Uruguay está mejor, nadie lo puede negar; tampoco nadie puede negar que los ricos continúan siendo ricos y que un núcleo muy chico de empresarios sigue amazando una fortuna enorme. Mientras el uruguayo comía un par de kilos más de carne, mientras algunos tomaban algunos litros de leche más, ellos llevaban la plata en carretilla para los bancos. También hay que decirlo.
Los mismos sectores que se movilizaban en contra del proyecto político, que decían que el campo no daba más, que la industria no daba más; y ahora que pasó la elección te dicen “en nuestro sector no hay ningún tipo de problema”, y comenzaron a aparecer los datos de que les había ido como nunca en esta última etapa.
Entonces, convengamos que ante ese proceso de aprendizaje muy duro, de un golpe como el de las elecciones, nosotros tenemos que ser capaces de sintetizar, de resumir, de dar la cara públicamente con los errores, con las carencias. Ser capaces de incorporar una cantidad de hijos de la clase obrera, de militantes de nuestro pueblo, de jóvenes que se están integrando. Jóvenes que a veces nosotros mismos responsabilizamos por los estancamientos políticos, y que nos demostraron que fue donde votó mejor la izquierda. Todo eso hay que tener la capacidad política de sintetizarlo y resumirlo. Y esto no lo podemos hacer solos, ni se hace por decreto. Se hace en un proceso de tiempo, en conjunto, con debate, pero no buscando la novelería de tener un titular del diario mañana, sino buscando un resultado político final para nuestro pueblo.