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Hospital de Ojos: un centro que es ejemplo para todo el continente

La directora del Hospital de Ojos, Sandra Medina, destacó el gran avance tecnológico y la capacidad de los profesionales que en él trabajan; también anunció la creación de una Unidad de Investigación en Oftalmología y Ciencias Visuales, que se espera que funcione con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Medina dijo a Caras y Caretas que recientemente se ha adquirido equipamiento móvil que permitirá atender algunas dolencias de pacientes que residen en el interior del país. ¿Qué significa para Uruguay tener un Hospital de Ojos? Muchísimo, porque se trata de un hospital que es referencia nacional desde hace nueve años. Comenzó a operar como un centro de cataratas, dada la deuda social que había en el país. Hoy es un centro de referencia nacional de asistencia integral oftalmológica, esto es, todo lo médico, todo lo quirúrgico y todo lo relacionado con la rehabilitación completa del paciente. No obstante, hay que aclarar que no todas las patologías tienen una cura completa, ya que depende del grado de avance de la patología en el momento en que comencemos a tratarla. Además, contamos con una unidad de baja visión, en la que les damos ayudas ópticas a los pacientes. Trabajamos en conjunto con el Pronadis [Programa Nacional de Discapacidad] –que depende del Ministerio de Desarrollo Social–, que ayuda al paciente en la compra de esas ayudas ópticas. ¿Cómo estaba Uruguay en esta área antes del Hospital de Ojos? No estábamos entre los primeros lugares. Hoy estamos en segundo lugar en cuanto a las cirugías de cataratas. Sí estamos en el debe en lo concerniente al polo posterior –retinopatía diabética y glaucoma–. Pero hoy estamos en un buen nivel. Muchos profesionales extranjeros referentes en sus países han llegado a nuestras instalaciones para mostrarnos y enseñarnos sus técnicas. También hemos hecho intercambios de experiencias. Recientemente nos visitó la directora de Oftalmopediatría de la Sociedad Argentina de Oftalmología, quien vino para conocer el proyecto “Ver para aprender”, que consiste en la vigilancia oftalmológica en escuelas y que fue impulsado por el presidente Tabaré Vázquez. También tenemos el proyecto de que el hospital se convierta en un centro para pasantías. Hoy muchos profesionales recién recibidos van a otros países a hacer pasantías de unos 20 días. En este momento todo eso se puede hacer acá. Pensamos comenzar con diplomaturas luego de obtener el título de oftalmólogo. Sería un paso posterior a la especialización en una subespecialidad. Como todo avanza en la oftalmología, debemos apuntar a que cada profesional se vaya subespecializando cada vez más en algo, porque no se puede abarcar todo. A eso apuntamos en el Hospital de Ojos. ¿En qué nivel de equipamiento se encuentra el hospital? Estamos en un muy buen nivel, pero siempre se puede ir a más. Vamos a impulsar un proyecto de investigación que presentamos en la ANII, fuimos registrados como departamento de investigación y desarrollo, llamamos a ocupar un cargo de oftalmólogo con ese perfil y vamos a apuntar a la investigación para desarrollar la última tecnología láser. A la unidad la vamos a llamar Unidad de Investigación en Oftalmología y Ciencias Visuales. ¿Qué hará esa unidad? Allí vamos a realizar estudios prospectivos y retrospectivos, ya que en el hospital tenemos una ventaja: nuestra casuística. La gran producción asistencial que hemos tenido en estos nueve años ya nos permite tener una casuística muy importante y empezar con estudios retrospectivos de pacientes operados de diferentes patologías. Tomamos toda esa casuística, y podemos sacar conclusiones para presentarlas en revistas internacionales y congresos y para usarlas en el trabajo diario. Esto nos va a ayudar también a cambiar procesos para obtener mejores resultados. No hay otro centro en Uruguay que pueda reunir esa casuística; por eso podemos promover esta investigación. También queremos implementar con la doctora Paola Pacheco, que es la referente de córnea, el trasplante lamelar de córnea, que consiste en trasplantar por capas, y que tiene un mejor posoperatorio y menos incidencia de rechazo. Esa es una de las tantas técnicas a desarrollar si tenemos la suerte de ser elegidos por la ANII para contar con este nuevo equipamiento. También hay otras cirugías láser para realizar. En fin, hay mucho para hacer. Hoy tenemos todo para dar asistencia no sólo dentro del hospital, sino también fuera de él. ¿A qué se refiere? Ya comenzamos a incorporar equipamiento portátil. Por ejemplo, tenemos un aparato de campo visual computarizado en el hospital, pero compramos otro que es portátil. Lo mismo con el angiografo. Eso nos permite ir al interior y funcionar en las unidades descentralizadas de ASSE [Administración de los Servicios de Salud del Estado]. Vamos a tener un móvil que comenzará a trabajar en febrero, en el que pondremos nuestras dos consignas: “Ver para aprender” y “Hospital de Ojos, mirando al Uruguay”. De esa manera, estaremos marcando presencia en las diferentes regiones del país que tiene ASSE, que son cuatro. La idea es visitar una región por semana y estar en todo el país durante todo el año. ¿Eso lleva al paciente a no tener que trasladarse a Montevideo? Nosotros siempre buscamos que cuando el paciente viene a Montevideo se le haga la mayor cantidad de exámenes y consultas. De cualquier manera, ASSE corre con los gastos del pasaje para que el paciente venga acompañado de un familiar. Además, cuando hacemos cirugías de cataratas, tenemos lo que llamamos Sala Tarará, que antes estaba en Camino Castro. Allí hay diez camas para los pacientes del interior y sus acompañantes. Además, a los dos se les da el almuerzo y la cena. Asimismo, gracias al convenio con ASCOT [Asociación Sindical de Cooperativas y Obreros del Transporte], todos los días a las 7.00, desde el andén cero de Tres Cruces, parte un ómnibus hacia el hospital. ¿Qué participación tienen hoy los médicos cubanos en el Hospital de Ojos? Siguen participando en el marco de la Misión Milagro, abocada sobre todo a la cirugía de cataratas, patología que genera una membrana vascularizada que generalmente se da en la parte blanca del ojo, del lado nasal; siguen con la cirugía refractiva –para no usar lentes– y la ovuloplastia. Hoy, el hospital está abocado al tratamiento de numerosas patologías, pero los médicos cubanos no están abocados a patologías crónicas propias de Uruguay. Comparten con nosotros, formamos un equipo, fue un trabajo de hormiga que llevó su tiempo. Desde hace casi cinco años estamos trabajando en forma conjunta y, si bien son dos escuelas, no son tan diferentes; la medicina es una sola. Cuando hablo de dos escuelas me refiero a diferencias mínimas. Por ejemplo, gracias a ellos se ha impuesto lo que se denomina línea preoperatoria, que permite hacer el estudio previo del paciente tanto en lo sistémico como en lo relacionado con las patologías oftalmológicas. Y si está todo bien, en ese mismo momento se le coordina la cirugía. Ese proceso fue algo que trajeron ellos, e implicó una adaptación tanto por nuestra parte como por la suya. No olvidemos que en otros países la Misión Milagro no está inmersa en un hospital. Ellos van solos. Por eso siempre vienen acompañados; son 22 brigadistas que vienen con chofer y cocinero, y con todo preparado. Tienen lo que se denomina residencia cubana, que es como su territorio, pero en el hospital comparten con nosotros y trabajan a la par. Obviamente tienen que adaptarse a algunos cambios epidemiológicos del país y, sobre todo, al Ministerio de Salud Pública. Hay pequeñas cosas que hacen que aprendamos unos de otros, pero el objetivo común es el mismo: la buena atención del usuario, que se sienta contenido; eso se ve y se transmite, porque a nosotros nos llegan muchas cartas de agradecimiento. También hay quejas, por supuesto, ya que somos un centro de referencia nacional y, por ende, es mucha la gente a la que se le debe responder; tratamos de ser lo más justos posible. Las encuestas también nos dicen que vamos bien, encuestas que ni siquiera sabemos cuándo se hacen. Por algo ganamos premios de gestión en calidad. ¿Qué agradecen quienes escriben? Más que nada el trato; hablan del equipo uruguayo-cubano, cubano-uruguayo. Los usuarios reconocen tanto a unos como a otros; no hacen diferencias.

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