Este lunes fue decretado día festivo por el presidente Macky Sall para que los aficionados senegaleses pudieran mostrar su orgullo nacional en las calles.
El jefe de Estado senegalés acudió personalmente a recibir al equipo de fútbol, después de haber cancelado una visita oficial a Comoras.
“Han alcanzado el techo de África por su espíritu de lucha, por su talento, por su compromiso, y por eso nos hacen sentirnos orgullosos”, dijo el mandatario, que confirmó que los jugadores serán condecorados este martes en el Palacio Presidencial, también ubicado en Dakar.
“Mañana recibirán una recompensa a la altura de esta victoria”, añadió el presidente.
“Hay momentos en los que los problemas (políticos) se dejan para hablar de la causa común del país”, afirmó Sall.
Senegal saltó de alegría el domingo cuando la estrella Sadio Mané marcó el penal definitivo en la tanda, para que su selección se impusiera al Egipto de Mohamed Salah en la final.
En medio de los festejos, Mamadou Bocoum, estudiante de 24 años, no dudaba en afirmar que este éxito deportivo “va a cambiar la vida” en el país.
Tras unos meses difíciles, de crisis económica, restricciones sanitarias y agitación política, esta victoria era un “alivio”, sobre todo para una población joven, cuya mitad tiene menos de veinte años, recordaba.
Mientras tanto, las televisoras locales emitieron en directo imágenes de congregaciones multitudinarias de hinchas en las carreteras y las calles para acompañar a su selección.
Senegal había perdido las dos finales de la CAN que había jugado anteriormente, en 2002 y 2019. En su tercera oportunidad conquistó el ansiado primer título continental para los Leones de Teranga. (D)