La información de que allí podrían encontrarse los restos de una desaparecido fue aportado por un instalador sanitario, que realizó obras en el lugar en los años 90 y que dijo haber visto huesos enterrados durante esos trabajos.
“Fue durante el gobierno de Lacalle Herrera. Yo estaba trabajando en una reforma del edificio. Tenía que romper el piso y levantarlo. Al levantar unos ladrillos, aparecieron los huesos”, narró el sanitario a la diaria.
De acuerdo con el relato del trabajador, en el sótano aludido había una especie de celda o calabozo, en el que había inscriptas consignas políticas y estaba pintada una pequeña estrella del MLN-Tupamaros.
El trabajador además contó que en el momento él y otro compañero de trabajo hicieron como que no habían visto nada y continuaron con sus tareas. También argumentó que no lo contó por miedo y que no puede asegurar que los restos vistos sean de algún desaparecido en dictadura.
Sin embargo, alegó que cuando el Frente Amplio llegó al gobierno por primera vez se animó a contar lo vivido a algunas personas. Entre ellas estarían Javier Miranda y el arzobispo Daniel Sturla. Éste último dijo a la diaria que transmitió la información a una autoridad, pero que no recuerda a quién.