“En el caso de América Latina y de Uruguay en particular, se agrega que la enfermedad llega en un contexto de reducido (o nulo) crecimiento económico y aumento del desempleo, aunado a la finalización del ciclo de la caída de la pobreza y redistribución de ingreso”, agregan.
Tras analizar ejemplos de como se viene enfrentando la pandemia en el mundo, los economistas proponen, “con el ánimo de contribuir a la discusión sobre el diseño de políticas que ayuden a mitigar el impacto económico”, una serie de medidas aplicables al caso uruguayo.
Como medidas de sostén del nivel de empleo, proponen desplegar un conjunto de medidas que “operen como colchón contra las pérdidas inmediatas de ingresos y empleo, tanto para los trabajadores, como para las empresas, en particular las pequeñas”
Sostienen que estas medidas “deberían incluir la extensión de la protección social, ampliando y flexibilizando el acceso al seguro de desempleo y al seguro de enfermedad”.
Y recuerdan que luego de las reformas realizadas en el programa de seguro de desempleo, “el beneficio abarca a importantes grupos de trabajadores que no estaban cubiertos durante la crisis de 2002 (trabajadores rurales y servicio doméstico), por lo que constituye una herramienta muy útil”.
Mantener vínculos
“Mantener el vínculo de los trabajadores con sus empleos es clave para evitar que la recesión tenga un costo aún mayor, pues permite sostener parte del ingreso, así como el vínculo con el sistema de salud”, subrayan a continuación.
Para que los costos de la crisis no caigan sobre las poblaciones más vulnerables, sostienen m{as adelante, entienden que se requiere “adoptar medidas que, al menos, apoyen a la población que tiene ingresos insuficientes o muy inestables, con independencia de su acceso a cobertura de la seguridad social”.
“A diferencia de 2002, dada la extensión actual del sistema de protección social, es posible implementar rápidamente intervenciones que alcancen a quienes mantienen un vínculo con el Banco de Previsión Social (BPS) o el Ministerio de Desarrollo Social (Mides)”, precisan a continuación.
Especial preocupación abordada en el estudio refiere a la situación de las mujeres. “Las personas enfermas o con riesgo de contagio, los niños y los adultos mayores permanezcan en sus hogares. Buena parte de estos grupos poblacionales requieren cuidados que recaerán en mayor medida sobre las mujeres, que a su vez podrían ver peligrar sus fuentes de trabajo tanto por tener empleos menos estables como por no poder cumplir con sus responsabilidades”, concluyen.