De todos modos, lo cierto es que en el Fondo saben que, para ellos también, no acordar con Argentina es un problema. En el Gobierno también lo saben. ¿Por qué? Ambas partes manejan el dato de que en 2024 Argentina tendrá un potencial de dólares mucho más relevante, sin los 20 mil millones menos de la sequía; un superávit comercial de 25 mil millones, fuertes ahorros de divisas en energía y un crecimiento posible de entre 4 y 5 por ciento. Eso configura un escenario que, aún con el FMI adentro, pondría al país mucho más lejos de las cuerdas que hoy, y con posibilidad de colocar algún cross al mentón. Esta es, quizás, la situación que pone al FMI a buscar su último acto de presión con escenario favorable. Pero la futurología no aplica a una coyuntura delicada, y el Gobierno tiene por estas horas una sola premisa: Argentina precisa acordar y precisa los dólares. Ergo, el balón está hoy del lado del FMI.
Así las cosas, se espera que el propio Massa viaje el jueves. Esto se produciría luego de varias charlas que vienen teniendo el ministro candidato y Georgieva, por Zoom, desde mediados de la semana pasada, y en las cuales se habría aflojado la exigencia de más recortes a los gastos. Desde Economía venden que el apoyo de la gestión de Joe Biden es total y que el viernes se anunciaría el Staff Level Agreement, que en pocas palabras es la confirmación de que existe un acuerdo y detalles técnicos. Afirman, además, que la Casa Blanca siempre estuvo alineada con la posibilidad de buscar una solución favorable.
Si efectivamente eso ocurriera y el Staff Agreement se firmara, faltaría un detalle clave: cuando llegará el dinero. El domingo por la noche, desde el entorno de Massa se difundió que la negociación actual es por un total de desembolsos de 8500 millones de dólares, que llegarían hasta fin de año y servirían para pagar los vencimientos. Eso tiene dos problemas o dos trabas. Una es si efectivamente habrá o no un dinero disponible para intervenir las eventualidades del mercado cambiario; segundo, si va a llegar la plata antes que el FMI se vaya de vacaciones. En síntesis, el Staff Agreement es el boleto de compra venta y la decisión del Directorio de liberar los fondos son la llave y la escritura. Si la negociación no es inminente, será difícil que los tiempos den para el desembolso. Por ahora, ése es el escenario a la espera de las reuniones en Washington.