Algunos de los nuevos miembros de la junta escolar fueron respaldados por Patriot Mobile Action, un comité de acción política cristiana conservadora.
Pero el problema no se limita a Texas. Pen America, una organización estadounidense sin fines de lucro que apoya la libertad de expresión, mostró que 86 distritos escolares en 26 estados habían prohibido libros, sobre todo vinculados a temas de sexualidad y raza, publicó The Guardian.
La organización define la prohibición de un libro como "cualquier acción tomada contra un libro en función de su contenido y como resultado de desafíos de los padres o la comunidad, decisiones administrativas o en respuesta a acciones directas o amenazadas por legisladores u otros funcionarios gubernamentales, que conduce a una libro previamente accesible sea completamente eliminado de la disponibilidad para los estudiantes, o donde el acceso a un libro esté restringido o disminuido".
De acuerdo con las pautas propuestas, los textos que incluyen "violencia", "horror", "representaciones de enfermedades mentales" y "abuso de drogas y alcohol" serán tolerados solo en nivel secundario. Los libros que incluyen "escenas de sexo detalladas" estarían bajo el escrutinio más estricto y solo se permitirían en cantidades "poco frecuentes". Sin embargo, los textos que incluyan "conducta sexualmente explícita o descripciones de abuso sexual" o "ilustraciones de partes íntimas desnudas del cuerpo" no se permitirán de ninguna manera, publicó el medio local The Texan.
La respuesta
La prohibición o revisión de libros generó una reacción masiva en todo el país. Varias bibliotecas públicas flexibilizaron sus requisitos para ser usuaria/o frecuente y pusieron a disposición de personas de menos de 18 años todos los títulos que deseen.
La biblioteca pública de Nashville, por ejemplo, lanzó una campaña titulada "Yo leo libros prohibidos" para fomentar la lectura.
Campaña de redes sociales: "Prohíban las balas, no los libros".