Es por esto por lo que el gabinete de Draghi, apoyado de los partidos de la coalición, aprobó a mediados de septiembre la norma más estricta del mundo contra el Covid-19 hasta el momento: la obligación de que todos los trabajadores presenten un ‘Pase Verde’ para acceder a sus lugares de trabajo, una prueba negativa del virus menor a 48 horas o un certificado de recuperación reciente del contagio.
Los partidos de ultraderecha ‘Liga’ y ‘Hermanos de Italia’ y algunos sindicatos afirman que para evitar una escasez de personal, las pruebas de Covid-19 deberían ampliarse de 48 a 72 horas de validez y proponen que sean gratuitas para aquellos que no están vacunados.
«No vamos a poder conceder un frotis cada 48 horas a todos los no vacunados. Los empresarios con los que estoy en contacto están muy preocupados», dijo Luca Zaia, gobernador de la rica región nororiental del Véneto.
Los empleados que se nieguen a cumplir la norma se les suspenderá el pago del salario, además de una multa de 1.500 euros y los empleadores que dejen trabajar personas sin el valioso documento tendrán una multa de 600 a 1.000 euros. Las personas tampoco podrán optar por trabajar desde casa para eximir la norma.
«Se trata de una medida muy restrictiva que puede afectar gravemente a la estabilidad social y agravar una situación ya de por sí complicada», dijo el sindicato UIL en un comunicado.
Según una estimación del Ministerio de la Función Pública, el 15% de los trabajadores del sector privado y unas 250.000 personas de los cerca de 3,2 millones de empleados del Estado no están vacunados, lo que equivale al 7,8%.
Los sindicatos protestaron por la implementación de la norma contra el Covid-19 más estricta del mundo
Pese a que la mayoría de los italianos respaldan la política del ‘Pase Verde’ según encuestas de opinión pública del país, la medida ha desencadenado numerosas manifestaciones que han terminado en revueltas, incendios y destrucción de propiedad pública.
Tan solo el pasado sábado, las movilizaciones organizadas por sindicatos como CUB, USB y Cobas, convocaron en Milán cerca de 2.000 personas, en Génova 2.500, al menos 2.000 se reunieron en Turín y otras 1.000 en Trieste, en donde los trabajadores que se niegan a la vacuna han amenazado con bloquear el principal puerto económico de este lugar, si no se anula la implementación de la norma.
«No tenemos más alternativas, la huelga o la prueba, de lo contrario nos suspenden», dijo a AFP Davide, un técnico de Verona, del movimiento antivacunas.
Según medios locales, en el centro de Roma las movilizaciones que terminaron en una batalla campal dejaron 12 detenidos y 600 identificaciones, lo que para las autoridades demostró las infiltraciones de grupos fascistas y de ultraderecha entre los considerados anti-vacunas.
Como consecuencia de las revueltas del pasado fin de semana, empezó una propuesta por parte del Partido Democrático para que se disuelva ‘Forza Nuova’, una de las organizaciones fascistas que las autoridades identificaron como una de las encargadas de generar el caos el pasado sábado y la principal instigadora de los destrozos a la sede del sindicato de izquierda Cgil.