El juego responsable, una meta para la Banca de Quinielas.
“Se trata de medidas que puede parecer que van en contra del que vende el servicio, pero evitamos que las personas jueguen de manera descontrolada”, dijo Palermo en entrevista con Caras y Caretas. También destacó que esta acción, así como la certificación en seguridad de la información obtenida, han llevado a que la institución sea reconocida a nivel internacional. ¿Qué desafíos se le han planteado a Abitab en los últimos tiempos? Uno de los desafíos fue ver cómo nos insertamos en el marco de la Ley de Inclusión Financiera, que sin duda tiene un objetivo muy loable que es la universalización de los servicios financieros, de forma tal que lleguen con costos menores a la población. La ley incluyó además el principio de la gratuidad, que ha generado algunos problemas porque el servicio de pago de salarios y de beneficios sociales, como el caso de las jubilaciones, hay que darlos gratis. Pero ese servicio se puede dar gratis siempre y cuando la gente consuma con la tarjeta, porque en la medida que sólo retire el efectivo, la rentabilidad se complica. Por ejemplo, el último informe del Boletín de Pagos Minoristas del Banco Central establece que 90% de las personas que cobran en las Instituciones Emisoras de Dinero Electrónico -que son las que emiten las tarjetas prepagas- retira el efectivo. Por tanto, no generan ingreso para el emisor de la tarjeta, que equivale a 2,2% cuando gasta en el comercio. El rol que está cumpliendo hoy Abitab, en carácter de corresponsal financiero, es darles servicios a los bancos como el retiro de dinero de las tarjetas, la carga de dinero en estas. Pero también sacamos nuestra propia tarjeta -que por ahora no paga salarios ni beneficios sociales-, pero que sí sirve para realizar pagos electrónicos, permite comprar por internet y tiene el sello Mastercard-Abitab. El lanzamiento va a ser el 4 de setiembre para, más adelante, cuando se solucione el tema de la gratuidad, comenzar a pagar salarios y beneficios sociales. Por ahora somos un engranaje más de este proceso de inclusión financiera y puedo decir que en este proceso Abitab ha crecido. ¿Abitab ha tenido que certificar sus procedimientos con alguna norma de seguridad? Sí, lo ha tenido que hacer en relación a sus terminales, en base a las normas PCI, que es el estándar de seguridad de las tarjetas de crédito. Son normas que han establecido los propios emisores. ¿Y en el caso de la Banca de Quinielas, se ha promovido alguna certificación? Sí, hemos certificado en el máximo nivel de juego responsable. La idea nació porque empezamos a estudiar en profundidad un concepto que es la naturaleza de los juegos. Cuando lo hicimos concluimos que determinados juegos pueden llegar a hacer daño a un sector de la sociedad. Por eso quisimos promover el juego responsable y para ello hay que certificar de acuerdo a las normas de una organización que integramos, la Asociación Mundial de Loterías, lo que implica un proceso de cuatro años y cuatro niveles. La idea es que cuando explotamos un sitio de internet, aplicamos estas normas de juego responsable, por ejemplo, cuando se entra a nuestro sitio se encuentra una línea de ayuda para pedir asistencia a una institución especializada si un usuario tiene problemas con el juego. También aparece un cuestionario para hacerse un autodiagnóstico que permite determinar si exista alguna dependencia con el juego. Pero, además, tiene medidas muy importantes, como, por ejemplo, la posibilidad de autolimitarse, tanto en tiempo, como en monto, lo que está jugando. También la Banca lo limita en el dinero que puede jugar, ya que no permite cargar más de determinado monto en la tarjeta. Se trata de medidas que puede parecer que van en contra del que vende el servicio, pero evitamos que las personas jueguen de manera descontrolada. También en la página aparece un cartel emergente que advierte al jugador cuánto tiempo hace que está jugando y cuánto va perdiendo. Se busca que razone, al contrario de lo que sucede en otros lados, que lo único que impulsan es que el apostador siga jugando. ¿A qué tipos de juegos se accede en la página de la Banca? A todos los juegos, aunque, en realidad los juegos tradicionales -Quiniela, Tómbola, 5 de Oro- tienen tan solo una participación de 2%. Pero Supermatch y las apuestas deportivas significan 94%, son apuestas en vivo que sólo se pueden jugar por internet. Los vouchers para poder jugar se comercializan a través de la red de ventas. De esta manera, la red física también participa y también se puede apostar en Supermatch, pero con anticipación, no en tiempo real. Este juego online es el que tiene una fuerte atracción y puede hacer perder la consciencia al apostador. Lo mismo pasa con los juegos de casinos online por la frecuencia con que se realizan los sorteos. Si hay un sorteo detrás de otro, eso puede ser muy peligroso para determinadas personas. Si tengo una tasa de premios muy alta, también, porque eso genera la sensación de que se está ganando. Además, la tasa de premios alta hace que las personas puedan estar horas jugando porque pierde-gana, pierde-gana. Entonces, hay una serie de factores que tienen los juegos que permiten darles puntaje y clasificarlos. Se hace con una metodología que inventaron los ingleses, que se denomina gangard. Si al final de la suma da determinado puntaje, se puede establecer que se trata de un juego peligroso y, entonces, en el marco del juego responsable, se pueden hacer tres cosas: lo elimina del mercado, o lo cambia y lo transforma, o aplica medidas de juego responsable para minimizar el riesgo. Cuando se maneja algo peligroso, hay que ser consciente. Eso es lo que ha hecho la Banca de Quinielas, se ha actualizado, se ha modernizado y cuida al apostador. Por eso nos opusimos que se hiciera de Montevideo un garito y que se permitan maquinitas por todos lados. Corremos el riesgo de enfermar a la gente. Es tan serio el tema que está establecido estadísticamente que 5% de la población tiene propensión a caer en este tipo de adicciones. Lo mismo pasa con los alcohólicos o con los adictos. La única investigación que se hizo en Uruguay la hicimos nosotros -ahora estamos haciendo otra- y nos dio que hay 2% de personas con propensión al juego patológico, lo que significa 48.600 personas mayores de 18 años. Pero, lo que es peor, los científicos consideran que por cada uno de ellos hay entre seis y ocho personas de su entorno que resultan afectadas por su adicción. Cuando se habla de que se van a habilitar nuevos juegos, no hay que pensar sólo en cuánto se va a recaudar, hay que medir primero el impacto social. La sociedad uruguaya tiene que ser consciente de esto, y más la clase política. La clase política parece haberse dado cuenta y en la Rendición de Cuentas se van a introducir normas que limitan el juego online. Es verdad, esa es otra cara de la moneda. Lo que se pretende es proteger el mercado interno y que la gente no juegue en esas plataformas que son fruto del desarrollo tecnológico. Entran a los mercados y no pagan impuestos. La norma que se plantea propone bloquear esas direcciones de internet e impedir a los medios de pago que acepten transacciones con esos sitios, que son ilegales. Ahí Uruguay se pone a la par de países -que son más de 30- que han tomado medidas para proteger la recaudación de sus mercados internos. Eso sí, un tema es proteger la recaudación y otro, como yo planteaba, proteger a la gente. Tiene que ver con la salud. ¿Qué representa hoy Supermatch en los juegos que maneja la Banca? Hoy, como se vende a través de internet y posee una tecnología muy sofisticada que ha sido desarrollada enteramente en Uruguay -lo cual es motivo de orgullo-, es el juego que está teniendo mayor crecimiento a pesar de la competencia desleal de las plataformas. El sistema permite, por ejemplo, que el apostador vea los partidos a través de streaming. Muy pocos sitios en el mundo lo permiten. Además, ofrecemos numerosos deportes a los que se puede apostar. ¿También abarca deportes internacionales, no sólo locales? Sí, claro, para darle atractivo hay que poner eventos internacionales. En el año vamos a transmitir unos 8.000 partidos.