ver más

Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de {}. Si ya formas parte de la comunidad, .

{# Opciones de Suscripción #} {# DESCOMENTAR AL IMPLEMENTAR: #} {# {% for n, m in this.getPaywallPlans('thinkindot', 'plans') %} {% if (m.tab == "all" or m.tab == "mensual") %} #}

{{m.shortDescription}}

{{m.title}} {{m.price}} mensual
{# {% endif %} {% endfor %} #} {# estos links no sé como se llenarian #}

La banda argentina Las Armas llega por primera vez a Montevideo para encender corazones oscuros

La primera visita de Las Armas a Uruguay encuentra a una escena rioplatense atravesada por nuevas sensibilidades, sonidos intensos y la búsqueda urgente de algo verdadero

Entre paredes gastadas por décadas de canciones y conversaciones, el invierno del Río de la Plata volverá a encenderse cuando Las Armas (ARG) + Lynces + Las Toscas en Bluzz Bar reúna a tres proyectos que entienden la música no como mercancía, sino como herida compartida. Para Las Armas no será una fecha más: será la primera vez en Uruguay, una llegada tardía pero necesaria, como esas canciones que encuentran el cuerpo exacto muchos años después de haber sido escritas.

Después de casi una década de silencio, regresaron con la sensación de que algo seguía latiendo debajo de los discos, de las amistades y de la furia. El reencuentro no fue una operación nostálgica: fue una prueba humana. Dos shows agotados, nuevas canciones, viajes pendientes y la certeza de que todavía existe un público dispuesto a emocionarse sin cinismo.

En conversación con Caras y Caretas, Sergio Grossi y Ezequiel Escobar hablaron sobre el hiato de la banda, la autenticidad, el under, la emocionalidad masculina, las escenas latinoamericanas y la expectativa por tocar en Montevideo junto a Lynces y Las Toscas.

Afiche Las Armas - Lynces - Las Toscas

“Volvimos para ver si todavía teníamos algo verdadero para decir”

— Tuvieron un hiato de casi diez años. ¿Cómo fue ese regreso?

Ezequiel Escobar:

Nosotros cortamos en 2015 después de haber sacado un disco que para nosotros fue enorme. Le pusimos todo: tiempo, energía, creatividad, plata. Y como pasa con muchos proyectos grandes, terminó generando agotamiento. Sentimos que era el momento de parar. Pero Las Armas siempre quedó dando vueltas en nuestras vidas. Nunca dejamos de sentir que era algo muy importante para nosotros.

Con el tiempo se alinearon varias cosas. Nuestros momentos personales, las ganas de volver y también el contexto. Sentimos que hoy es un momento donde hay necesidad de decir cosas. El mundo está raro, difícil, y eso también te empuja a expresarte.

Antes de pensar en tocar o grabar, queríamos saber cómo estábamos nosotros como grupo humano. Eso era fundamental. Y por suerte estaba intacto. Seguíamos llevándonos muy bien, seguíamos teniendo ganas de compartir.

Después vino la sorpresa enorme: los shows de reunión agotados. No esperábamos esa recepción. Y ahí entendimos que no era solamente una nostalgia nuestra. Había algo vivo todavía.

“El under hoy está lleno de gente buscando algo genuino”

— ¿Sienten que el contexto actual es más propicio para la música emocional o más oscura?

Sergio Grossi:

Sí, totalmente. Cuando arrancamos estaba todo más segmentado. Los hardcore tocaban con los hardcore, las bandas indie con las bandas indie. Hoy eso cambió mucho. Las escenas se mezclan más y eso está buenísimo.

También pasó algo raro: empezamos a encontrarnos con bandas nuevas que nos mencionaban como influencia. Y eso te mueve. Te hace pensar que quizás lo que hiciste dejó algo.

Además, el under está súper vivo. Aparecen bandas nuevas todo el tiempo. A veces duran poco, pero igual hay algo hermoso en esa efervescencia. Nosotros queríamos volver también para cruzarnos con esa generación nueva, tocar para gente que quizás no nos conoce y compartir espacios con bandas más jóvenes.

Ezequiel Escobar:

En los shows de ahora se mezcla gente que nos veía hace veinte años con pibes que recién descubren la banda. Y también pasa que cada disco nuestro conecta con personas distintas. Hay discos más furiosos, otros más introspectivos. El público es muy variado y eso nos encanta.

“Nunca pensamos la banda como un producto”

— En tiempos donde parece existir una presión muy fuerte por sonar de determinada manera o encajar en ciertos algoritmos, ¿Cómo viven ustedes la creación?

Sergio Grossi:

La banda nunca arrancó pensando “hagamos algo que suene así” o “copiemos esta tendencia”. Jamás funcionó así. Cada uno trae sus influencias, claro, pero nunca hubo una búsqueda de producto.

Hay artistas que directamente se muestran como productos desde el inicio. Nosotros no funcionamos de esa manera. Y tampoco vivimos pendientes de qué banda nueva explota o qué tiene más visualizaciones.

Ezequiel Escobar:

Nosotros vemos a Las Armas como un espacio creativo. Lo cuidamos desde ahí. Si estamos en un momento introspectivo, la música va para ese lado. Si aparece más rabia, aparecerá eso. No lo forzamos.

Y creo que la gente conecta justamente porque siente que es genuino. Nosotros somos los primeros en detectar cuando algo no nos representa. Si sentimos que algo suena artificial o impostado, lo descartamos enseguida.

“Fuimos criados pasando música de mano en mano”

— ¿Cómo se relacionan con esta lógica actual de "likes", visualizaciones y métricas?

Ezequiel Escobar:

Creo que nosotros venimos de otra generación. Antes te pasaban un disco y no sabías cuántas reproducciones tenía ni cuántos seguidores acumulaba la banda. Simplemente te emocionaba o no.

Obviamente uno quiere que vaya gente a los shows, pero tratamos de no entrar en esa vorágine de validación constante.

Sergio Grossi:

La difusión nuestra sigue siendo bastante boca a boca. Hay gente que viene y nos dice “le pasé la banda a un amigo y ahora no puede dejar de escucharla”. Y eso para nosotros vale muchísimo.

No somos una banda que invierta fortunas en publicidad. Lo nuestro sigue siendo salir a tocar, hablar con gente, compartir fechas.

“Lo importante es sentirnos libres para expresar”

— ¿Qué sienten que están diciendo hoy las canciones nuevas?

Sergio Grossi:

Las canciones van saliendo naturalmente. Esta vuelta nos reencontramos bastante con la furia de los primeros discos. Después de años de hacer cosas más lentas o más a medio tiempo, estuvo bueno volver a algo más rockero.

Hay letras más personales. Por ejemplo, Mi físico habla de la obsesión con la imagen, de opinar sobre los cuerpos, de cómo las redes sociales te empujan a despersonalizarte.

Pero no nos sentamos a decir “vamos a hacer un disco sobre tal tema”. Nunca funcionamos así. Las cosas aparecen mientras tocamos, improvisamos y convivimos.

Embed

“Ver hombres expresándose emocionalmente todavía genera sorpresa”

— En Chile recibieron un comentario que les quedó resonando mucho.

Ezequiel Escobar:

Sí. Una chica de la producción nos dijo algo que nunca me habían dicho: “Qué lindo ver hombres expresándose emocionalmente sin vergüenza”.

Me impactó muchísimo escuchar eso. Y también me hizo pensar que quizás hace diez años ese comentario no aparecía. Hay algo que cambió culturalmente.

“Uruguay siempre estuvo dentro de nuestras influencias”

— ¿Qué significa venir por primera vez a Montevideo?

Sergio Grossi:

Yo nunca fui a Uruguay. Así que estoy re manija. Aunque sea quiero un chivito vegetariano (risas).

Ezequiel Escobar:

A mí me encanta la música uruguaya. Mateo, Jaime Ross, toda esa sensibilidad. Incluso el riff de guitarra de Mi físico está inspirado un poco en Mateo. Siempre estuvo muy presente en lo que escuchamos.

Además, nosotros nunca habíamos salido demasiado del país. Entonces viajar y encontrarnos con escenas de otros lugares nos emociona muchísimo. Pasó en Chile y seguramente pase también en Montevideo.

“El under es donde todavía pasan cosas reales”

— Van a compartir fecha con Lynces y Las Toscas. ¿Qué vínculo sienten con esas bandas y con la escena uruguaya?

Ezequiel Escobar:

Con Lynces compartimos mucho la forma de hacer las cosas. Esa lógica de hacerlo uno mismo, de construir escena, de cuidar el sonido y la propuesta artística.

Más allá de los países distintos, sentimos que formamos parte de un mismo movimiento latinoamericano. Y eso está buenísimo.

Nosotros usamos la palabra “under” no como una etiqueta menor, sino como un lugar donde todavía aparecen cosas arriesgadas y reales. Un espacio donde todavía se puede experimentar sin tantas reglas.

“Estamos viviendo ahora lo que no pudimos vivir antes”

— ¿Cómo están atravesando este presente de la banda?

Ezequiel Escobar:

Muy felices. En poco más de un año pasaron muchísimas cosas: grabamos música nueva, viajamos, tocamos en lugares donde nunca habíamos estado.

Creo que estamos disfrutando ahora muchas experiencias que no pudimos vivir antes de separarnos. Y eso tiene algo muy especial.

Porque esta vuelta no es solamente un revival. Es una nueva etapa. Y queremos vivirla completa.

Esta instancia tan especial invita a que se den una vuelta por el Bluzz. En este link, aún pueden encontrar algunas entradas disponibles.

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo