Concurso
Una vez que la casa se terminó, debía comenzar la segunda fase del plan: un concurso a través de PepsiCo para que algún afortunado comprador de sus bebidas se llevara la casa de Los Simpson (valorada entonces en 150.000 dólares) y poder vivir en ella.
El primer revés llegó el día del anuncio. Resultó ganador el número 9786065, pero nadie salió a reclamarlo. Se ideó un plan b: se elegiría al azar uno de los formularios que los consumidores también podían enviar por correo.
En diciembre de 1997 se anunció que la ganadora era Barbara Howard, una jubilada de 63 años que vivía en Richmond, Kentucky. Howard vivía en un área tan rural que la limusina enviada por Fox no podía acceder por el camino de tierra que llevaba a su casa.
La mujer no quiso mudarse al área y la casa volvió a quedar vacía. Comenzaron a tener problemas con los vecinos por la afluencia de turistas en la zona para visitar la casa. Al final decidieron venderla. La familia que se mudó allí la redecoró para que no se pareciera tanto a la de la serie, con el objetivo de disminuir las visitas, pero no lo logró del todo.
“Una vez recibí una carta dirigida a Homer del Ejército o muestras de champú para Marge», contó la propietaria.