-Borges, tíreme una peli para el sábado.
–Bohemian Rhapsody, sobre la vida de Freddie Mercury. Es obligatorio verla.
-Ya la vi hace unos meses en el cine. Dejé un charco en la butaca.
-¿Incontinencia, Álvarez?
-No, hombre, lágrimas. Páseme otra. No sea malo.
-Ok. La mula, dirigida y protagonizada por el interminable Clint Eastwood. Lo secunda el brillante actor Bradley Cooper. No se la pierda.
-Gracias, Borges. Vamos a lo nuestro. Métale que son pasteles.
-Hay pánico en el Partido Nacional porque la colcha de la coalición multicolor se despedace en segundos, Borges.
-¿Pur cuá?
-Porque sienten que el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, no controla a su tropa, en especial a los diputados del interior. Se trata en su mayoría, Álvarez, de personas sin oficio político. Es decir, son caudillos locales medio orejanos. En el Partido Nacional consideran que estos legisladores electos cuando se sienten en su banca solo van a responder a ellos mismos y no a una directiva de la coalición. Se deben más a los que los votaron, que son sus vecinos, que a un proyecto.
-Siga, cochero.
-Entonces, si la manada se desmadra, ¿cómo votan el presupuesto?
-Ajá.
-Son 11 legisladores, Álvarez, y ya más de uno demostró decir lo que le pasa por la cabeza sin filtro, sin medir las consecuencias políticas.
-¡A la pipetuá!
-Me encontré con un dirigente blanco a tomar un cortado y me dijo que está alarmado. Le transmito la anécdota que me contó.
-A ver, Borges.
-En el marco de la gira blanca, conoció al representante de Tacuarembó, Solís Echeverría. Un tipo que logró ganarle a la dirigente colorada Susana Montaner, un emblema de ese departamento. Flor de campaña.
-¿Y qué le dijo, Borges, su fuente nacionalista?
-Textualmente, me dijo: “Salí espantado. El tipo no sabe nada de política. Es una bestia”.
-¡Caudillos de pipetuás!
-Si gana la coalición, le apuesto una muzzarella que no llega al primer año.