La coalición y el oscurantismo
La coalición de partidos encabezada por Luis Lacalle Pou alcanzó una serie de acuerdos programáticos públicos, caracterizados por la enunciación sin método, aunque con el propósito evidente de redistribuir regresivamente los ingresos y la riqueza desde los sectores medios y trabajadores a los sectores más ricos de la economía. Una lectura atenta del texto permite ver, tras el fárrago publicitario, la voluntad de eliminar las tributaciones que pagan los ingresos más altos, devaluar la moneda y hacer un ajuste fiscal feroz, mediante una disminución del gasto público que obviamente va a afectar a la salud, a la educación y al gasto social, aunque esté encubierto con medidas cosméticas, cuantitativamente irrelevantes, pero propagandísticas, como la disminución de las flotas de vehículos del Estado o la reducción del número de asesores. En varios de los puntos acordados se aprecia la intención de privatizar, como cuando promete “avanzar en la competencia en los sectores de telecomunicaciones y energía eléctrica” y queda claro desde el vamos que, en el caso de que la propuesta opositora triunfe, los aumentos salariales y, por lo tanto, los de las jubilaciones quedarán atados al aumento de la “productividad”, lo que, básicamente, y junto con la redefinición de los Consejos de Salarios, significa que en los próximos cinco años se va a registrar una caída sideral del salario real y un empobrecimiento general de la población, salvo los estancieros, los militares de rango o las personas que perciban una jubilación privilegiada, de las que hoy tributan IASS.