En el caso ecuatoriano, EEUU, como sus gobiernos aliados en la región, tampoco perdieron la oportunidad de acusar públicamente del estallido social, fundamentalmente indígena, a los gobiernos de Venezuela y Cuba. La situación que se produjo en Ecuador hizo temer a Lenín Moreno por la posibilidad real de que su gobierno cayera por las movilizaciones y, por supuesto, de forma subterránea requirió el apoyo de EEUU. De hecho, diversas fuentes dan cuenta de que emisarios de Moreno se reunión con una organización fachada de la Usaid, conocida como Creative Asssociates International (CAI), con sede en Washington, para requerir fondos rápidamente en un contexto de gran inestabilidad. Hacía tiempo que Moreno y su gabinete venían buscando beneficiarse de fondos de la Usaid, que es la “Agencia de Estados Unidos Para el Desarrollo”, un organismo privilegiado en la política exterior de los EEUU para promover operaciones de todo tipo, que no pocas veces han incluido la desestabilización de gobiernos que llevan una línea discordante con las directivas del Departamento de Estado. Lo que apuró las cosas fue el contexto. Con estos fondos de la Usaid, canalizados por la CAI, Lenín Moreno puede financiar la campaña política permanente contra su antecesor, Rafael Correa, con el apoyo inestimable de los medios ecuatorianos, y comprar favores políticos. Pero, además, es probable que se asegure un sobresueldo permanente para él y los miembros de su gabinete, como es de estilo en este tipo de programas ocultos de EEUU. El programa de la Usaid que le interesa a Moreno es el vinculado a la formación de líderes y activistas opositores venezolanos entre las comunidad venezolana migrante al Ecuador. Activistas dispuestos a la violencia cuando son introducidos en Venezuela. Para eso hay fondos infinitos en EEUU y masticar un poco de esa torta siempre es buen proyecto para este tipo de gobiernos, aunque habitualmente con la excusa de que son programas pensados para evitar que venezolanos migrantes caigan en la violencia o en el narco, producto de la precaria situación económica que padecen.