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La hora de Danilo Astori

Por Alberto Grille.

Reciba usted este cálido abrazo

En homenaje a su mano paloma

Su mano dispuesta a volar en aplausos

Reciba usted este cálido viento

A veces, la hora de mayor gloria de un hombre, en este caso un académico y líder político, puede coincidir con el momento que parece ser el de su eclipse definitivo.

La historia se escribe después y se encarga de poner las cosas en su lugar, pero generalmente cuando la persona no está para verlo. Esto ocurre particularmente en esta “tierra purpúrea”, que tardó muchos años en honrar a José Artigas y que sigue discutiendo, contra profesionales y beneficiarios de la mentira, nada menos que su historia reciente.

Pocos hombres han desarrollado en nuestro país una trayectoria como la que honra a Danilo Astori.

 

Un hombre del Renacimiento

Danilo Astori (nacido en Montevideo el 23 de abril de 1940, en el barrio Bella Vista y alumno del colegio Maturana) es contador público, economista, catedrático universitario, investigador, escritor , militante y dirigente político , además de ser un hombre de la cultura en el más amplio sentido de la palabra.

Recién recibido, a los 23 años de edad, comenzó a trabajar en la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE), en el sector agropecuario que estaba conducido por el entonces ministro de Ganadería y Agricultura del segundo gobierno blanco, Wilson Ferreira Aldunate (con quien siempre guardó una relación de particular estima, sin militar nunca en sus filas). Trabajaron en el establecimiento de un proceso de planificación indicativa en Uruguay que generó el primer Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario, que incluía el proyecto de Reforma Agraria. Ese proyecto fue derrotado por la coalición oligárquica en el referido gobierno blanco (uno de cuyos senadores amenazó de muerte al ministro) y por el fraude electoral del año 1971; Astori siempre lo ha reivindicado.

Luego de un pasaje por diversos cursos en organismos de Naciones Unidas, como Cepal e Ilpes, fue profesor universitario, titular de la cátedra de Estructura Económica Nacional, y el más joven decano de la Facultad de Ciencias Económicas, a los 30 años de edad.

En 1971 se convirtió en uno de los miembros fundadores y referentes del Frente Amplio (FA), liderado por el general Liber Seregni, quien sería, según sus propias palabras, “junto con Wilson, el hombre que más influyó en mi formación”.

En 1973, año en que fue designado decano de la Fccee, fue expulsado de la facultad y encarcelado con los demás decanos y el rector por los mandos militares, que dieron el golpe de Estado del 27 de junio de 1973.

Obligado, como muchos notables docentes a abandonar las actividades universitarias por su ideología, fundó con otros investigadores el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo-Uruguay, Ciedur, en 1978 . En esa institución privada no gubernamental y sin fines de lucro, prosiguió actividades de investigación en economía, en los campos de innovación tecnológica en la economía ganadera local y en el desarrollo pesquero y forestal. De eso subsistió, como pudo, durante años.

En la clandestinidad, como miles de uruguayos, continuó militando en la resistencia contra la dictadura que niegan en sus libros gente como Julio María Sanguinetti y varios mentirosos profesionales que crecieron y lucran a su sombra, que es la sombra de la impunidad.

Desde 1983, cuando todavía imperaba el régimen dictatorial, Astori comenzó a emitir por la emisora CX30 de Montevideo una audición radial titulada Análisis económicos, que mantuvo después del restablecimiento de la democracia y que constituyó una excepcional cátedra de docencia popular sobre el análisis y la crítica de los grandes temas económicos en relación con las realidades y los proyectos de Uruguay. También incursionó en el periodismo escrito, participando en los semanarios Aquí y Brecha.

Tras la dictadura, retomó el cargo de profesor universitario y decano en el período 1985-1989.

En 1983, con el inicio de la reapertura democrática, en momentos cercanos a las elecciones, la dirigencia frenteamplista le ofrece a Astori la candidatura a la Intendencia de Montevideo para 1984 , la que rechaza, argumentando que su carrera política está orientada a las posiciones nacionales.

Astori es fundador y líder de la agrupación política socialdemócrata Asamblea Uruguay dentro del FA.

En 1989 fue candidato a la vicepresidencia de la República acompañando a Seregni y primer titular de todas las listas al Senado. Fue electo senador por el período 1990-1995, renovando su cargo por los períodos 1995-2000 y 2000-2005.

Tras el triunfo electoral de la izquierda en primera vuelta en 2004 , Astori fue nombrado, como se había anunciado en la campaña electoral, ministro de Economía por el presidente Tabaré Vázquez . Su subsecretario fue Mario Bergara . Abandonó el cargo de ministro y retomó su cargo de senador el día 18 de setiembre de 2008 para competir en las internas de 2009.

Su primera gestión como ministro de Economía y Finanzas se caracterizó por el cuidado de los equilibrios macroeconómicos, con énfasis en la restricción fiscal, lo que le ha llevado a enfrentamientos con otros sectores del FA. Sin perjuicio de lo señalado, su gestión autorizó un extraordinario aumento en los presupuestos de la salud, desarrollo social, educación estatal y los mayores aumentos a funcionarios públicos, en particular a educadores, salud, Fuerzas Armadas y fuerzas de seguridad. A vía de ejemplo, los policías y soldados más que duplicaron su ingreso real en el período 2005-2018.

Su gran proyecto fue la reforma impositiva, caracterizada por la inclusión de un Impuesto a la Renta de las Personas Físicas y una reorganización y modernización del sistema tributario uruguayo.

Astori ha sido el titular de la economía uruguaya durante un período de 16 años de crecimiento económico ininterrumpido con inclusión social e indicadores sociales únicos en América Latina, que constituyen el lapso mayor en tal sentido, no igualado en nuestra historia nacional.

Astori no cambió la estructura productiva ni de clases de Uruguay, no hizo una revolución imposible en las actuales circunstancias, pero es responsable de los resultados que acabamos de señalar, que ningún partido político uruguayo puede igualar, y que mejoraron indiscutiblemente la vida de todos los uruguayos, comenzando por  sus más feroces enemigos, los grandes empresarios titulares de las cámaras, que lo atacan todos los días, pero que rindieron pleitesía y corrieron a apoyar todas las dictaduras que soportó el país.

Con sus luces y sus sombras, la única verdad es la realidad.

El 18 de setiembre de 2008  abandonó su cargo en el Ministerio de Economía y Finanzas para dedicarse a su candidatura presidencial de 2009 , siendo sucedido por Álvaro García .

El V Congreso Extraordinario Zelmar Michelini del FA, llevado a cabo los días 13 y 14 de diciembre de 2008, además de resolver el programa de gobierno de cara a un nuevo período, proclamó a José Mujica como el candidato oficial para presentarse a las elecciones internas del 2009 , al tiempo que habilitó a Danilo Astori, Daniel Martínez, Marcos Carámbula y Enrique Rubio para participar en esta misma instancia en igualdad de condiciones.

Luego de que el Congreso se expresara, se especuló sobre la posibilidad de que Astori diera un paso al costado en su afán por alcanzar la presidencia de la República. Sin embargo, rápidamente confirmó sus pretensiones de continuar en carrera, argumentando que “el FA no tiene propietario, a no ser el propio pueblo frenteamplista”. La viuda de Líber Seregni, Lili Lerena, expresó que Astori “es el más frenteamplista de los frenteamplistas”. En su primer acto político por la candidatura, Astori manifestó su deseo de unidad del partido y expresó que sólo se sentiría derrotado si el FA perdiera en las elecciones de octubre.

La precandidatura de Astori contó con el apoyo de varios sectores frenteamplistas, como el Nuevo Espacio, el Partido Socialista, Asamblea Uruguay y Alianza Progresista.

El domingo 28 de junio de 2009, Astori obtuvo 38% de los votos de su partido, frente a 53% su rival José Mujica.

Pepe Mujica le ofreció la candidatura a la vicepresidencia, y luego de varios días de negociación, la misma fue aceptada.

El 25 de octubre de 2009 el FA alcanzó 48% de los votos y fue a balotaje para enfrentar la fórmula Lacalle-Larrañaga. De todas formas, el FA logra la mayoría parlamentaria en esa elección. Astori también encabezó la lista al Senado del Frente Liberg Seregni, que fue la segunda lista más votada al senado dentro del FA, logrando cinco senadores; él fue uno de ellos.

El 29 de noviembre se celebró el balotaje . La fórmula Mujica-Astori logró 52% frente a 43% de Lacalle-Larrañaga.

Astori asumió el 1 de marzo de 2010 como vicepresidente de la República con Mujica como mandatario.

Huelga decir que fue un período en el que no se sintió cómodo, aunque él y sus hombres siguieron controlando los principales resortes de la economía nacional.

La militancia y la conducción política exigen a veces tragarse sapos toro y enfrentar circunstancias indeseadas. Astori debe ser un campeón mundial en esas lides.

En diciembre de 2014, tras confirmarse la elección de Tabaré Vázquez para un nuevo período presidencial, se anunció que Astori volvería a estar al frente de la cartera de Economía y Finanzas, secretaría que asumió el 4 de marzo de 2015 y que viene desempeñando hasta ahora.

Es autor de una docena de libros sobre su especialidad, infinidad de artículos periodísticos y un conocido apasionado del jazz y el cine.

En los últimos tiempos, así como le tocaron los “vientos de cola” (el boom de precios y demanda internacional de los commodities  que nuestro país exporta, en un proceso liderado por China Popular), viene soportando la declinación de esos precios y esa demanda, así como la “tormenta perfecta” de la economía internacional.

El crecimiento económico bajó y el desempleo aumentó, lo que es muy grave.

Hemos dicho muchas veces en estas páginas que la política contractiva ha frenado la inflación, pero la sensación gélida congela los bolsillos y las almas.

Esto nos viene a pasar en un año electoral en que la suerte le es más esquiva que nunca al FA. Algunos de sus dirigentes hacen muy poco por la fuerza política, mientras otros cargan con toda la responsabilidad de mantenerla en pie contra una derecha más organizada y poderosa que nunca, voraz, rapaz y feroz, que va por todo. Con sus luces y sus sombras, la única verdad es la realidad.

 

La hora más oscura y el jugador

Desde esta columna siempre valoramos las virtudes del contador Danilo Astori, el hombre que ha conducido la economía durante las tres gestiones del FA, muchas veces contra la opinión de todo nuestro entorno político e incluso familiar. Algunas veces he criticado algunas de sus decisiones y opciones.

Siempre dijimos que la “cautela” y el pausado estilo de Astori (alguna gente de izquierda muy conocida ha llegado a acusarlo de haberse dado vuelta y convertirse al neoliberalismo, cuando no de cobardía y ambición desmedida; dos falsedades insoportables) han sido pilares fundamentales en una gestión que acumula 16 años de crecimiento ininterrumpido con inclusión -que aun en esta hora de ralentización muy visible y sufrible se ve en todos los rincones- que cambió al gris y desmoralizado Uruguay, que venía del año 1958, para siempre.

Vuelvo a decir que me gustaría verlo empujando más los programas que ya están en ejecución, estimulando la creación de empleo mediante los instrumentos constitucionales y legales disponibles.

No me resigno a que haya monumentales proyectos detenidos y mucho desempleo, sobre todo juvenil, cuando tenemos 15.000 millones de dólares de reservas; si los que gobernaran fueran los “austeros” Pompita o Ernesto Talvi, seguramente los estarían reventando para ser reelectos. No me gusta la idea de que se los gasten ellos -si llegan, por desgracia, a ganar las próximas elecciones- en destinos que no van a tener que ver con la felicidad del país.

Por eso lo quiero a Danilo parado otra vez en la cancha, con el 9 puesto en su camiseta.

Quiero que vuelva a competir y que saque muchos votos, que, como bien dice ese viejo adversario del FA y de todas las causas nacionales, Julio María Sanguinetti, “sin Astori, el Frente sufre una pérdida irreparable”.

El FA tiene que ganar las elecciones porque la coalición Lacalle-Talvi-Manini-Mieres representaría un retroceso intolerable para el país y, sobre todo, para sus trabajadores, jubilados, pequeños productores y sectores más vulnerables. Son el ariete de una oligarquía miserable, mezquina, voraz, rapaz y feroz, que ya se siente ganadora y viene por todo.

El contador economista Danilo Astori, que tanto le ha dado a nuestro país, tiene en esta hora, que parece “su hora más oscura” (como la que vivió ese viejo león que fue Winston Churchill, recreada en un filme que él admira), la oportunidad de contribuir decisivamente, de varias formas, con la nueva victoria del FA, por el bien del país.

Ni él ni nosotros, sus conciudadanos, debemos negarnos esa oportunidad.

¡Aquí no se rinde nadie!

¡A redoblar!

 

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