La multiplicación literal frenteamplista
Luego de la confirmación de la fórmula presidencial por el Frente Amplio (FA) con Graciela Villar acompañando a Daniel Martínez, y superadas las polémicas en torno a la pertinencia del binomio que ayer confirmó el Plenario Nacional, pareció retomarse cierto impulso militante para el trabajo de cara a las elecciones de octubre (y eventualmente noviembre ante un muy probable balotaje). Mi propio comité de base en Buenos Aires, el Fernando Morroni, se dio una nueva mecánica de funcionamiento y organización. Al día siguiente, otro comité porteño organizó un acto con la presencia del diputado y exintendente de Maldonado Óscar De Los Santos. En ambos casos fue subrayada la gravedad y riesgo de la coyuntura electoral y la necesidad de un trabajo militante movilizador y de contacto estrecho con la base social. El debilitamiento de los apoyos en las bases fue sucintamente tratado por un reciente artículo propio en Caras y Caretas. Obviamente se trata de un problema cualitativo y multicausal que, en última instancia, expresa cierta conformidad del FA con la reforma electoral del año 96, que comenzó a implementarse en el 99. El FA se parece cada vez más a un partido electoralista, aunque, como la socialdemocracia, declinante.