No es un mercado cualquiera es el que fija el precio del dinero. Los rendimientos de los Treasuries funcionan como referencia para prácticamente todos los mercados financieros internacionales. Una suba significativa en esos rendimientos encarece el financiamiento del propio gobierno estadounidense, las hipotecas, los créditos empresariales, el costo de emisión de deuda corporativa, y el financiamiento de economías emergentes. Al mismo tiempo, suele generar correcciones en los mercados accionarios y un aumento de la volatilidad financiera global. Por esa razón, evitar movimientos bruscos en este mercado constituye una prioridad para la Reserva Federal.
La facilidad FIMA: vender o tomar prestado. En este contexto cobra relevancia un instrumento poco conocido fuera de los círculos especializados: la Foreign and International Monetary Authorities Repo Facility (FIMA). Creada por la Reserva Federal, esta facilidad permite que bancos centrales extranjeros obtengan dólares utilizando sus Treasuries como garantía, sin necesidad de venderlos. El mecanismo es relativamente simple. En lugar de desprenderse de sus bonos para conseguir liquidez, el banco central entrega temporalmente esos títulos a la Reserva Federal y recibe dólares mediante una operación de recompra (repo). Posteriormente devuelve esos dólares y recupera sus bonos. Desde el punto de vista financiero, la diferencia es sustancial. En un caso se venden activos, afectando los precios del mercado. En el otro se obtiene liquidez sin alterar significativamente la oferta de bonos.
¿Una herramienta de estabilidad o un síntoma de fragilidad?. Las recientes versiones sobre la conveniencia de ampliar el uso de la facilidad FIMA reflejan un debate más profundo.Por un lado, estos mecanismos fortalecen la estabilidad financiera internacional y reducen el riesgo de ventas desordenadas de activos estratégicos. Por otro, algunos analistas advierten que su utilización creciente puede transformarse en una señal de que el sistema depende cada vez más del respaldo permanente de la Reserva Federal. No sería la primera vez. Durante la crisis financiera de 2008 y nuevamente en marzo de 2020, la Reserva Federal intervino de manera extraordinaria para asegurar el funcionamiento del mercado de Treasuries cuando la demanda privada resultó insuficiente para absorber las ventas existentes. Aquellos episodios demostraron que incluso el mercado considerado más líquido del mundo puede experimentar tensiones severas en situaciones extremas.
Liquidez y relevancia
La verdadera prueba de la liquidez se da en la discusión actual deja una enseñanza relevante para los mercados. La liquidez no se mide únicamente por el volumen negociado diariamente. La verdadera prueba aparece cuando un actor de gran tamaño necesita vender rápidamente. Mientras las operaciones son normales, prácticamente cualquier mercado parece líquido. Pero cuando un banco central con cientos de miles de millones de dólares en Treasuries necesita convertir esos activos en efectivo, la profundidad del mercado comienza a ponerse a prueba. En otras palabras, la liquidez deja de ser una característica permanente para transformarse en una función de la confianza.
Mucho más que un problema japonés es claro que lo que está en juego trasciende ampliamente la evolución del yen. La cuestión de fondo es si el sistema financiero internacional puede seguir sosteniéndose sobre un activo cuya estabilidad depende, en última instancia, de la capacidad de intervención de la Reserva Federal. Cada vez que un gran acreedor enfrenta dificultades para administrar sus reservas internacionales reaparece la misma pregunta: ¿el mercado absorbería por sí solo una venta masiva de Treasuries o necesitaría nuevamente la asistencia del banco central estadounidense? La respuesta probablemente explique por qué herramientas como la facilidad FIMA adquieren cada vez mayor protagonismo. Más que una simple línea de liquidez, representan un mecanismo destinado a preservar la estabilidad del principal mercado financiero del mundo y, con él, buena parte del funcionamiento del sistema monetario internacional. La discusión, por tanto, no es únicamente sobre Japón o sobre el yen. Es una discusión sobre la resiliencia del mercado que constituye el corazón financiero del sistema global y sobre el papel que seguirá desempeñando la Reserva Federal como garante de esa estabilidad.