“Y por ello, su salida del Mides (que además no se quería ir), es un síntoma incontrastable de un problema que se pretende arreglar y que no ha sabido posicionarse”, añadió.
“Llevamos recién un año de gobierno y una persona que fue respaldada públicamente como el gran conductor de las políticas sociales se retira y entra a dirigir el ministerio alguien del riñón del presidente, pero totalmente ajeno a los asuntos de las políticas sociales”.
“Si se hace un repaso sobre el 2020, el año de Bartol, solo se encuentra un gran recorte, de programas y capacidades. Más de 200 contratos cerrados de personas que trabajaban directamente con la población, ajustes en todos los programas y cierres de muchos de ellos, reducción de capacidades en todos lados, habrá ahora un recorte de toda la atención territorial. Y por otro lado una fiesta de cargos políticos gigantesca, recordemos que son cerca de 130 cargos políticos, 115 pases en comisión, un desvío de 65 millones en las políticas sociales para pagar sobresueldos que se distribuyen a lo largo y ancho del país, y además, cien mil pobres nuevos, 60 mil empleos menos”, agregó.
Por último, aludió al “gran papelón” que ha significado la intención del gobierno de inmiscuirse en las ollas populares, “sin siquiera haberse ganado el crédito de ser un interlocutor en el asunto que viene siendo una acción heroica del pueblo. Pero que no podemos considerarla tan livianamente como una política pública”, aseveró.