El sociólogo subrayó que estamos experimentando «un ajuste, un tarifazo», a lo que se le debe sumar la promesa de achique de salarios y pasividades que se va a concretar a partir del año que viene. Para Labat, los planes del gobierno no cambiaron con la pandemia, sino que siempre fueron los mismos. «Ante la crisis mundial se invirtió el curso de la expansión del Estado en todo el mundo, mientras que en Uruguay se vienen reduciendo y desmantelando parte de los sistemas que producían apoyo y bienestar».
Las transferencias monetarias fue otro de los temas recurrentes en el Parlamento. El actual equipo de gestión señaló que estas políticas conforman más de la mitad del presupuesto de la cartera y que lo que debe hacer el ministerio es «ayudar a la gente a subir un escalón y no invertir en programas que no sacan a la gente de la pobreza». Para Labat, este planteo responde a «un mundo imaginario» sobre políticas sociales en el cual existen otras formas de intervención social que producirían la superación de la pobreza y la autonomía del Estado, pero nunca se aclara cuales son.
«Las otras alternativas parecen no ser trabajo estable, vivienda, sistema de cuidados, salud y protección social. No quieren dar transferencias porque no contribuyen a la salida de la pobreza, pero no parecen tener propuestas concretas. Todo el discurso del gobierno sobre políticas sociales y pobreza es un discurso de entretenimieto», agregó.
Por otro lado, Labat también cuestionó los dichos del jerarca del Mides que señaló que el país debía resolver la informalidad porque, de lo contrario, «no hay seguridad social que aguante». Estas expresiones, opinó el sociólogo, demuestran «debilidad conceptual y falta de horizonte. «Insinuar que la informalidad esquiva la seguridad social por una estrategia personal o moral, es desconocer que esa informalidad es una de las dimensiones de la pobreza y que no depende de las personas. Superarla implicaría un nivel de desarrollo del país diferente. El subsecretario no tiene la menor idea de cuales son los problemas de desarrollo de los países de tercer mundo».
«El gobierno se mostró sorprendido de las cifras de informalidad, que son de las mejores en países de América Latina, e incluso menores a épocas anteriores en las que ellos fueron gobierno. Se ha experimentado una caída sustantiva de la informalidad en los últimos 15 años, tendencia que es absolutamente ignorada porque no comprenden el alcance del asunto», agregó remarcando que el discurso que manejan está más centrado en la seguridad social y no en el derecho de los trabajadores.
Con respecto al planteo de las nuevas autoridades de pasar de presupuestos estimativos a partidas fijas para las transferencias, Labat explicó que las transferencias a las personas pobres tienen que poder variar dependiendo del grado de pobreza y que por tal motivo son estimativas. «Son políticas que atienden un problema móvil, que no es constante en la misma magnitud. En tal sentido, plantear como elemento de superación ese pasaje, es un signo de ignorancia respecto al problema o una manifestación clara de que los únicos objetivos en política que tiene el gobierno son presupuestarios. El problema de fondo no les importa demasiado, les importa más restringir el gasto sin tener el beneficio social como horizonte».