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LUC

Para el presidente la LUC es «buena, justa y popular»

Por una vez, en Torre Ejecutiva, el seguimiento de la evolución de la pandemia pasó a segundo plano y asistimos a un impensable discurso populista del presidente, que adjuntó a la Ley de Urgente Consideración atributos impensables en su vocabulario como la primacía de «lo popular», la «justicia» y el tratamiento «desigual de los desiguales». Será preciso anatomizar ese desconcertante giro lexicográfico.

«Análisis realizados en el día de hoy. Se hicieron 876, de los cuales 18 fueron positivos. Al día de hoy tenemos cursando la enfermedad 203 personas y se han recuperado 402″. Así comenzó la alocución del presidente Luis Alberto Lacalle en Torre Ejecutiva, el 29 de abril.

Fue el informe más suscinto que se ha dado hasta el momento sobre la evolución de la pandemia. El resto de la conferencia fue dedicado a la consideración de la Ley de Urgente Consideración (LUC), recién ingresada al parlamento.

Luego de hacer algunas consideraciones acerca de lo mejor de las experiencias internacionales que está contemplando Uruguay para tomar medidas ante la pandemia con un modelo» a la uruguaya» y de poner el énfasis en el apoyo de los 36 especialistas que componen el equipo científico que está asesorando al gobierno, el presidente entró a saco en la consideración de la LUC.

Previamente, dedicó un fragmento de su discurso a la reapertura de 642 escuelas rurales y a la generación de un programa para los adultos mayores, encarado por el MSP y los distintos prestadores.

En relación a la otra rama en la que se consumó la apertura, a saber, el rubro construcción, Lacalle consignó que se va a tener el resultado de casi 400 test, en un mapeo que va a llevar a dar otros pasos, que se van a dar de a poco y en la medida que los resultados sean favorables.

Ese paso lo va a dar seguramente la administración pública. Si los resultados de los tests en el ámbito de la construcción son alentadores, se tendrá un instructivo general, con el aval del cuerpo técnico, para retomar algún tipo de actividad en la administración pública.

La transición hacia la LUC el presidente la realiza sin mediaciones, observando la dialéctica entre la situación política y la situación económica y social. A partir de allí se introduce en la LUC, un proyecto «que surge de las necesidades de la gente, un proyecto de ley popular, un proyecto de ley bueno y un proyecto de ley justo».

Para Lacalle Pou además, la LUC es una ley que «llega a tiempo». Para confirmar eso consigna casi la mitad del proyecto de ley se la llevan dos áreas muy sensibles para el pueblo uruguayo, como la educación y la seguridad pública. Seguidamente marcó los parámetros de la discusión: «¿quieren que siga todo como está?». Acto seguido precisó la pregunta retórica en la seguridad y en la educación, denostando lo hecho en períodos anteriores y manifestando su aspiración (que se lograría mediante la LUC) de concretar «un modelo más justo, un modelo dónde se achique la brecha de las oportunidades». «Y ese modelo más justo se trata de tratar desigual a los desiguales».

Otro ámbito de la LUC que interesa a Lacalle Pou es la administración pública, «los recursos de los uruguayos», que se remite a algo tan simple como «cuidarle el dinero a los uruguayos». «Es un gobierno que entiende urgente autoimponerse límites en la administración de los recursos».

Para ello es imprescindible -según el presidente- tener «una agencia de monitoreo de la gestión de las empresas públicas» eso significa tener un «monitoreo en tiempo real de los procesos económicos de su gobierno».

«El otro caso es la regla fiscal», que en Uruguay no existe, sino una ley de tope de endeudamiento, una ley que se ha modificado muchas veces y otras se ha aumentado el endeudamiento en base a situaciones extraordinarias que no siempre fueron tales.

Terminó reafirmando el compromiso con una ley «que es buena, que es justa y que es popular».

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