Por otra parte, cuestionó el concepto utilizado y dijo que «en Uruguay nadie hablaba de niño por nacer sino de los no nacidos», a su entender, se trata de una terminología instalada en gobiernos neoliberales y que «es obvio que llegan con el apoyo de sectores religiosos». En tal sentido, recordó que el presidente integra un partido que en la legislatura anterior tenia un componente evangelista.
Diaz señaló que no le parece justo que se cuestione el impacto positivo de una ley que desde que se instrumentó en Uruguay no se registraron más muertes por aborto. «Me parece un retroceso poner en cuestión todo lo que se ha construido en el país ya sea en materia social o económica, y que además se agregue este otro tema y en el marco de una conferencia en la que un periodista habla de 10.000 niños que no tienen voz».
En las redes sociales también resonaron las repercusiones de los dichos del mandatario. «Se escribe provida, se dice antiderechos. Estaremos alerta y unidas, ninguna mujer sin poder decidir sobre su propio cuerpo», escribió Fabiana Goyeneche en su cuenta de Twitter.
Por su parte, la diputada Cristina Lustemberg expresó en esa misma red que «lo que le cabe al Estado es el respeto absoluto a la decisión voluntaria de las mujeres y eso pasa en Uruguay desde que se aprobó la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE)». «Una política de desestímulo al aborto legal será una propuesta regresiva en términos de derechos, sobre un asunto laudado por la sociedad uruguaya, que pone en duda el pilar de laicidad del Estado, por eso decimos muy fuerte y claro. LOS DERECHOS NO SE TOCAN», agregó.
Asimismo, la vicepresidenta del Frente Amplio, Sandra Lazo, también manifestó su postura sobre el asunto. «Escribí esta carta abierta al Presidente Luis Lacalle Pou tras sus dichos sobre el aborto. Quiero manifestar que desde el Frente Amplio siempre defenderemos la agenda de derechos».
La senadora Carolina Cosse también dejó plasmada su opinión en la red social. «Muy malas señales está dando el Presidente. Primero señala la violencia de género como daño colateral, luego que el gobierno es pro vida, una definición perniciosa. Todos somos partidarios de la vida. El gobierno debe garantizar el ejercicio de los derechos».