Lacalle Pou y Larrañaga tienen razón
Uruguay asiste a una nueva batalla campal entre los blancos de raíz herrero-aguerrondo-lacallista, hoy encabezados por Luis Pompita Lacalle Pou y Jorge Guapo Larrañaga. Más allá de que esta batalla perpetua muestra lo que sería un cada vez más lejano nuevo gobierno blanco (sin contar la conflictividad laboral que desatarían con los primeros actos de su conocido programa de gobierno), esta vez la discusión está asentada sobre los criterios que deben regir la gestión y la ética pública, y -aunque parezca curioso- debo concluir en que tanto Pompita como el Guapo tienen razón en sus planteos. Los disparadores Una interna que nunca dejó de existir estalló a partir de un rosario de circunstancias que afectan a los blancos en varios departamentos, pero los buques emblema fueron el affaire Wilson Ezquerra, diputado por Alianza Nacional, y el affaire Agustín Bascou, intendente de Soriano también por el sector de Jorge Larrañaga. El primero, adornado por un índice de alcoholemia de 1,49, embistió a una señora de 60 años; el segundo y su esposa, en tanto, fueron citados el 17 de setiembre por la Justicia Penal a fin de responder por una denuncia presentada en febrero pasado por estafa y libramiento de cheques sin fondo por 415.500 dólares. Un conocido escritorio rural del departamento de Soriano pide que el matrimonio sea procesado con prisión. Bascou y su esposa son titulares de un establecimiento rural y de una estación de servicio, además de otras varias sociedades comerciales. El semanario Búsqueda informó el jueves 31 de agosto que el “grupo Bascou” tiene embargos por unos 7,5 millones de dólares por parte de acreedores entre los que figuran los bancos BROU, HSBC, Itaú, Santander y Scotiabank, y tiene pedido el concurso por insolvencia. La deuda con Itaú ascendería a 5,8 millones de dólares y la del BROU a 1,6 millones. Es verdaderamente llamativo que prácticamente todos los bancos de plaza hayan permitido el sobreendeudamiento de una persona que no hay como no calificarla de “políticamente expuesta”. Pero eso es un tema para el Banco Central y su responsabilidad de controlar el cumplimiento de las normas vigentes. Una vez conocidos ambos casos -que coincidían con el apogeo y desenlace del caso Sendic, resuelto por el dictamen del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio y la renuncia del vicepresidente de la República a su elevado cargo-, en numerosos círculos del Partido Nacional creció como un tsunami la opinión de que tanto Ezquerra como Bascou debían honrar sus posiciones partidarias renunciando a sus cargos. Los memoriosos, que cada vez son menos, recordaban a gritos que el Partido Nacional ostentó la divisa “Defensores de las leyes” y que fue llamado “Fiscal de la nación” en tiempos del también olvidado Wilson Ferreira Aldunate. Las actitudes de los principales líderes fueron divergentes: mientras Jorge Larrañaga, líder del sector al que pertenecen los dos dirigentes cuestionados (Bascou también está acusado de comprar combustible por cuenta de la intendencia a su cargo en la estación de su propiedad), declaró firmemente que considera que el titular comunal de Soriano es “una persona honesta que está enfrentando una situación compleja y difícil desde el punto de vista comercial”; el líder de Todos, Luis Lacalle Pou, afirmó en un acto en la Casa de los Lamas que “claramente está mal lo que hizo, con respecto a la venta de combustible en su estación a la intendencia. No lo comparto y se lo manifesté a él”. Pompita reafirmó: “Queda claro que en su lugar [en el lugar de Bascou] no lo hubiera hecho. Yo, personalmente, me apartaría del cargo y seguramente ya habría renunciado”. Lacalle Pou habló también sobre el caso del diputado tacuaremboense Wilson Ezquerra y manifestó estar conforme con su postura, ya que este afirmó que abandonará sus fueros para comparecer ante la Justicia. La puja creció al declarar el senador Guillermo Besozzi Arocena, quien manifestó que renunciará al Directorio del Partido Nacional en protesta por la actitud de Lacalle Pou, “que divide al partido”. La fisura adquirió total formalidad con la declaración de la agrupación parlamentaria de Alianza Nacional del día 3 de octubre, que dice: “La agrupación parlamentaria de Alianza Nacional escuchó los informes de los senadores Jorge Larrañaga y Guillermo Besozzi sobre los hechos de notoriedad y las declaraciones del senador Luis Lacalle Pou, que afectan la unidad partidaria y su institucionalidad. Ante esos hechos resuelve: