Aun después de que la derecha –coordinada internacionalmente– ha retomado la ofensiva y derrotado a gobiernos progresistas en países como Argentina, Brasil, Ecuador, Uruguay, Bolivia, el continente sigue siendo el escenario de las más importantes luchas de nuestro tiempo, protagonizada por fuerzas neoliberales y antineoliberales, democráticas y antidemocráticas, de soberanía nacional y subordinados a los EE. UU.
Argentina ha demostrado la capacidad de resistencia a políticas devastadoras por parte del gobierno neoliberal de Mauricio Macri, lo ha derrotado y ha retomado la vida de reconstrucción económica, social, política y cultural del país. México avanza en la vía de superación de tantos y tan desintegradores gobiernos neoliberales.
En Brasil, después de la monstruosa operación que ha sacado a Dilma Rousseff del gobierno y ha condenado a Lula –ambos sin pruebas–, y ha eligido –por mecanismos de manipulación absolutamente ilegales– a un gobierno vergonzoso, la oposición se reorganiza y reaparece como alternativa. La liberación de Lula lo ubica como centro de la oposición democrática al gobierno y proyecta la perspectiva de una victoria electoral similar a la argentina.
En Ecuador, el gobierno de restauracion neoliberal no logra ningún apoyo, proyectando una perspectiva de retomada de la alternativa antineoliberal. En Uruguay, la derrota del Frente Amplio cambia el escenario político, pero no cambia el enfrentamiento central de nuestro tiempo, entre neoliberalismo y antineoliberalismo, y propicia las posibilidades de que el Frente Amplio se recupere, se reafirme como alternativa y dispute de nuevo el gobierno.
Bolivia es otro caso paradigmático que afirma que la izquierda no es solo alternativa al neoliberalismo, sino que también, como en el caso brasileño, es alternativa democrática. El gobierno de Evo Morales fue interrumpido por un golpe, con clara participación de las FFAA, la polícia, los medios y el gran empresariado. Sin alternativa, la derecha busca constituir un nuevo bloque de fuerzas, sin apoyo popular, valiéndose del Judiciario para perseguir a los opositores, antes que todo a Evo y a Álvaro García Linera. Pero, aun así, la izquierda sigue como la alternativa que puede hacer que Bolivia salga de la crisis de forma democrática y con un gobierno nuevo legítimo.
La primera década del siglo fue marcada por los gobiernos antineoliberales en América Latina. La segunda, por la ofensiva de derecha, no solo aquí, sino tambien en EE. UU., Gran Bretaña y otros países. La tercera década será de intensa disputa en escala mundial, con el ascenso incontenible de China –en su alianza con Rusia–, la recomposición de las fuerzas antineoliberales en América Latina, contando ahora con movimientos populares refortalecidos en Chile, Colombia, Ecuador, con la consolidación de gobiernos como los de México y Argentina, la fuerte disputa en Brasil entre el gobierno actual y la oposición, bajo el liderazgo de Lula. Latinoamérica, ahora con un listado ampliado de países, seguirá siendo el epicentro de las luchas políticas en el mundo donde se decide la disputa central de nuestro tiempo: entre neoliberalismo y antineoliberalismo.