Lo que entonces fue un triunfo logrado en los tribunales, ahora se ha plasmado en sendos convenios con las asociaciones de futbolistas masculina y femenina. El acuerdo tiene una vigencia inicial hasta 2028 e implica que las dos selecciones compartan los premios que consigan por sus participaciones en eventos internacionales.
El próximo de ellos es el Mundial de Qatar a finales de este año. El Mundial femenino se celebra en 2023. El acuerdo se extiende también a los Mundiales masculino y femenino de 2026 y 2027, respectivamente. La parte de ingresos por derechos de televisión destinada a los jugadores también se repartirá por mitades entre hombres y mujeres.
“Este es un momento verdaderamente histórico. Estos acuerdos han cambiado el deporte para siempre aquí en Estados Unidos y tienen el potencial de cambiarlo en todo el mundo”, ha dicho la presidenta de la Federación de Fútbol, Cindy Parlow Cone, exjugadora y entrenadora, al anunciar el acuerdo.
La FIFA, el organismo que agrupa al fútbol mundial, obtiene muchos más ingresos por derechos de televisión, patrocinios y publicidad por el Mundial masculino que por el femenino y paga a las Federaciones cantidades mucho mayores por la participación en los Mundiales de hombres que en los de mujeres. Lo que ha decidido la Federación de Estados Unidos y las asociaciones de futbolistas es corregir esa desigualdad y poner en común lo que se reciba de modo que hombres y mujeres cobren lo mismo.