Quienes no duermen lo suficiente sufren fatiga y somnolencia durante el día, les cuesta permanecer alerta, y son más proclives a sufrir accidentes como el de Ratzinger. Además, la falta de sueño merma la concentración y memoria, al afectar la capacidad del cerebro para procesar y retener información.
La excesiva vigilia potencia además el desarrollo de enfermedades cardíacas, diabetes y trastornos de salud mental, así como cambios de humor y estrés… ¿cuántas veces no se ha sentido irritable, ansioso o deprimido después de una noche de mal dormir?
Exagerado desvelo
A todas estas, ¿cuántas horas puede pasar un ser humano sin dormir? Dicha cantidad varía de persona a persona, aunque la mayoría necesita entre 7 y 9 horas de sueño reparador por noche para funcionar adecuadamente. Claro, el cuerpo puede adaptarse temporalmente a una cantidad reducida de sueño, pero a medida que el tiempo sin dormir se prolonga, los efectos negativos empezarán a acumularse.
Existen casos extremos de personas que pueden resistir varios días sin dormir, pero es algo poco común y que no se recomienda, por las ya mencionadas consecuencias para la salud física y mental. Igual, hay atrevidos que se ponen a prueba, a veces en nombre de la ciencia…
Por ejemplo, en 1965, el entonces estudiante de secundaria Randy Gardner pasó 11 días, 21 horas y 40 minutos sin pegar ojo, estableciendo un Record Guiness.
El joven de 17 años se “inmoló” para un proyecto escolar supervisado por un equipo de científicos y médicos. Aunque no presentó síntomas graves de insomnio, el equipo que lo monitoreó constató que su rendimiento cognitivo y físico disminuyó significativamente a medida que pasaban los días.
Ahora bien, ¿es Benedicto XVI el único personaje célebre azotado por el insomnio?
Ni de lejos: la presentadora de televisión Oprah Winfrey, muchas veces mostrada como modelo de afroamericana exitosa y empoderada, recurrió al yoga y a la meditación para lidiar con sus problemas para dormir. Emma Watson, la brillante Hermaione de la saga fílmica de Harry Potter, padeció un recurrente insomnio que no podía resolver con una poción mágica o un conjuro, y necesitó terapia.
Otras personalidades no pudieron manejarlo bien, y el insomnio acabó costándole la vida, aunque sea de manera indirecta, como ocurrió con Michael Jackson, de quien se llegó a decir que pasó 60 días sin dormir, lo cual se antoja imposible. El mítico “Rey del Pop” acabó muriendo en 2009 por una sobredosis de propofol, un potente medicamento que suple el REM (siglas en inglés de “movimiento ocular rápido”).