"Siempre sentía que había cosas mías que no eran normales. Recién ahora mi psicóloga logra relacionar un montón de cosas que estábamos trabajando con esto […] Sí, ok, soy autista, no parece. Hay una parte mía que me cierra todo", expresó.
La modelo también compartió sus emociones y el proceso de aceptación que está experimentando. Reveló que, a lo largo de su vida, trató de encajar y buscar técnicas para ser funcional, pero a un costo emocional considerable. Graf admitió sentir pena consigo misma y lamentar no haberse aceptado antes.
"He sido una estafa con ustedes, porque yo proceso el mundo y me quejaba de las personas que no lo procesaban como yo. Tenía esta perspectiva de vida, que el cristal con el que miro la realidad es diferente. Este diagnóstico no anula mi forma de ver la vida. Siento que todavía no encuentro el balance entre las cosas que proceso como Martina normal o si son así porque yo tengo autismo", compartió con lágrimas en los ojos.
Graf también abordó los desafíos que ha enfrentado debido a su condición, incluida la dificultad para reconocer caras, una condición conocida como prosopagnosia. A pesar de los obstáculos, destacó que está bien y expresó su esperanza de encontrar gradualmente mayor comodidad en su camino.
"Estoy bien. Muchas veces el autismo está mal diagnosticado en mujeres adultas. Si no vivimos toda la vida en esta presión, o en los marcos de ansiedad o depresión que nos genera ser de una determinada manera, genera un desgaste enorme. Este es el camino que me tocó. Confiar que, de a poquito, me voy a sentir cada vez más cómoda", concluyó.
Martina Graf, nacida en Montevideo, Uruguay, el 21 de diciembre de 1989, ha destacado en diversos campos, desde la moda hasta la comunicación y la equitación. Su valiente revelación sobre su diagnóstico de autismo no solo pone el foco sobre su propia experiencia, sino que también contribuye a la conciencia y comprensión del autismo, especialmente en mujeres adultas.