Pareja de revista en la década de los 80
En 1977, Ivana y Donald se casaron y durante la década de los 80 se convirtieron en una de las parejas de moda de Nueva York. Ivana tuvo gran responsabilidad en la edificación del imperio Trump, siendo su socia entre bastidores, y responsable del desarrollo de la Torre Trump o el Trump Taj Mahal Casino Resort de Atlantic City, entre otros. También fue vicepresidenta de diseño de interiores de la Organización Trump y administró el histórico Hotel Plaza.
Este poder inmobiliario les permitió erigir una fortuna de más de tres mil millones de dólares, con el que se adentraron en la alta sociedad neoyorquina, apareciendo tanto en las revistas del corazón como en gags del popular programa televisivo de comedia 'Saturday Night Live'.
Además de participar en el imperio Trump, Ivana diseñó ropa, joyería y productos de belleza; invirtió en propiedades y escribió varios libros.
Los tormentos del divorcio
En 1992, terminó el primer matrimonio del expresidente de Estados Unidos, en una ruptura que ocupó las portadas de la prensa rosa. El desencadenante fue una aventura de Donald Trump con Maria Maples, quien se convertiría en su segunda esposa.
La relación se torció e Ivana Trump llegó a acusar a Donald Trump de violación en una declaración jurada, que más tarde aclararía que así fue como se sintió.
Se volvió en una icónica exesposa, apareciendo en la película de 1996 llamada 'El Club de las Primeras Esposas' y pronunciando una frase que ya es parte de la historia del cine: "Señoras, tienen que ser fuertes e independientes, y recuerden, no se enojen, consíganlo todo".
En la biografía de su matrimonio, 'Raising Trump', publicada en 2017, Ivana también hizo mención en la introducción a la crianza de los hijos, asegurando que fue la única responsable durante todas las fases.
El tiempo todo lo cura
En los últimos años, la relación entre ambos mejoró. Ivana apoyó al magnate en su candidatura de 2016 y le puso el apodo de 'The Donald'. Aseguró al diario 'The New York Post' que era asesora y partidaria, al mismo tiempo, de su exmarido.
También dijo que hablaban cada dos semanas, que tenía línea directa con él y que sobre todo le asesoraba antes y después de las apariciones públicas.
Sin embargo, Ivana confesó al programa de televisión 'Good Morning America' que no le gustaba llamar de forma frecuente a la Casa Blanca para no incomodar a Melania Trump, la actual y tercera esposa de Donald. Y, broméo, con el hecho de haber sido la primera esposa de Trump: "soy la primera dama, ¿de acuerdo?".