La estafadora incluso fingía tener reuniones con clientes y aparentaba estar ocupada desempeñando sus funciones en múltiples empleos. Para evitar confusiones, mantenía registros detallados para cada uno de sus puestos laborales, incluyendo fechas de inicio, responsabilidades y números de cuenta bancaria vinculados a cada empresa.
En caso de sentirse abrumada, Guan Yue vendía las ofertas de trabajo a otros candidatos y cobraba una comisión por ello. En tan solo tres años, ella y su esposo lograron acumular suficiente riqueza como para permitirse una villa en un prestigioso distrito de Shanghái.
La estafa fue finalmente descubierta por Liu Jian, propietario de una empresa de tecnología, quien en octubre del año pasado había contratado a ocho personas con impresionantes currículos y experiencia para un puesto en ventas. Sin embargo, tres meses después, en enero de 2023, el equipo no había producido ningún resultado y sus contratos fueron rescindidos.
Posteriormente, Liu Jian encontró discrepancias en la documentación de los empleados, quienes aparentemente trabajaban en al menos dos empresas simultáneamente. Alertó a la Policía, lo que llevó al descubrimiento de un flujo de fondos sospechoso que involucraba miles de yuanes en diferentes cuentas bancarias, correspondientes a los salarios cobrados fraudulentamente.
Una investigación más exhaustiva de las autoridades permitió la captura de 53 sospechosos, entre ellos Guan Yue y Chen Qiang, quienes ocupaban los niveles más altos de esta red de estafadores salariales. La detención de Guan Yue se produjo mientras se encontraba en una entrevista de trabajo. Según estimaciones de la Policía, existen al menos entre 700 y 800 bandas de este tipo operando en toda China.