Un equipo de expertos liderado por el cardiólogo estadounidense Mandeep Mehra presentó a la publicación Mayo Clinic Proceedings un diagnóstico clínico de la buena Lisa a partir de lo que plasmó el pintor: según Mehra y su ayudante Hilary Campbell, la piel aparentemente teñida de amarillo, la ausencia de cejas o pestañas y el cuello hinchado podrían ser un signo de hipotiroidismo subyacente.
Dicha condición hace que la glándula tiroides no produzca niveles normales de las hormonas reguladoras del metabolismo T3 y T4. A juzgar por el famoso rictus, los investigadores estiman que la enfermedad estaba muy avanzada, lo cual provoca deterioro nervioso y cierta debilidad muscular facial que le impedía a Lisa sonreír por completo. Según Mehra y Campbell, la señora Gherardini comía poco y mal…
“Durante el período del Renacimiento, los hábitos alimenticios en Italia eran principalmente vegetarianos, basados en cereales, tubérculos y legumbres, con poca carne... El hambre era común. Por tanto, la dieta era a menudo deficiente en yodo y, los hábitos alimenticios promovían el desarrollo de bocios”, explican los autores, que detectaron rasgos similares en otras 70 pinturas y unas 10 esculturas del Renacimiento italiano.
Otra prueba que avala el diagnóstico de este equipo es el hecho histórico de que Lisa Gherardini había dado a luz pocos meses antes de posar para Leonardo, y hay un tipo de hipertiroidismo que comienza durante o inmediatamente después del embarazo y, en muchos casos, se vuelve permanente.
Por otro lado, el estudio de Mehra desmiente una versión de 2004, según la cual Gherardini podría padecer una predisposición heredada al colesterol alto, pues la eventual aterosclerosis resultante habría impedido que ella viviera hasta los 63 años, como consta en los registros históricos.
Se dice que la famosa Mona Lisa era la esposa de un comerciante de seda en Florencia, Francesco Giocondo, que se lo encargó a Leonardo. El artista fue tan fiel, que reprodujo incluso lesiones cutáneas que pusieron sobre alerta a dermatólogos, pero también a reumatólogos y endocrinos, quienes comenzaron a sugerir problemas relacionados con el metabolismo de los lípidos.
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Por ejemplo, en el párpado izquierdo parecería existir una acumulación de grasa, conocida como xantalesma, mientras que al dorso de su brazo derecho aparece un posible lipoma cutáneo. Ahí nacieron las versiones sobre una posible forma familiar de hiperlipemia y la cardiopatía isquémica que pudo costarle la vida. A su vez, el velo negro que cuelga sobre su amplia frente indica una línea de retroceso del cabello.
Lisa Gherardini había dado a luz pocos meses antes de posar para Leonardo, y hay un tipo de hipertiroidismo que comienza durante o inmediatamente después del embarazo y, en muchos casos, se vuelve permanente. Lisa Gherardini había dado a luz pocos meses antes de posar para Leonardo, y hay un tipo de hipertiroidismo que comienza durante o inmediatamente después del embarazo y, en muchos casos, se vuelve permanente.
La diferencia de tamaño en las pupilas de la modelo también es reveladora: su dilación no responde al reflejo de la luz, y la causa podría ser un trastorno neurológico conocido como Síndrome de Holmes-Adie, resultante del hipotiroidismo ya mencionado. Por demás, también se ha dicho que no sonreía para ocultar su mala dentadura, quizás por bruxismo, quizás por un tratamiento mercurial contra la sífilis…
Como sea, la Gioconda es un emblema del arte renacentista, expresión del genio de Da Vinci, cuyo empleo de la técnica de “sfumato” le da ese aire místico a una pintura que, varios siglos después, todavía tiene el don de cautivar y sorprender.