Entonces, ¿qué es la psicopatía en realidad? Por lo general, se tiende a creer que se trata de un trastorno mental y en ocasiones es así. Lo que conocemos como psicopatía puede relacionarse con una alteración que lleva por nombre trastorno de la personalidad antisocial (TPA). Aquellos que lo padecen, suelen mostrar los siguientes rasgos:
- Falta de respeto por la ley.
- Impulsividad.
- Engaño.
- Irritabilidad o agresividad que se expresa en ataques físicos a otros.
- Incapacidad para cumplir responsabilidades.
- No dan importancia a su propia integridad o la de otros.
- Falta de remordimiento por sus acciones.
Las personas que manifiestan estos comportamientos podrían describirse como psicópatas. Sin embargo, hay estudios que señalan que no todos los que presentan TPA cumplen con los estándares para psicopatía (Abdalla-Filho. y Völlm 2020). De hecho, es posible ver pacientes que tienen rasgos psicópatas y funcionan de modo normal en la sociedad.
Considerando lo anterior, se afirma que la psicopatía es en realidad un espectro psicológico que engloba distintos rasgos de personalidad. Así, cualquiera puede presentar características psicópatas en mayor o menor grado.
El espectro de la psicopatía
Antes de analizar si los psicópatas nacen o se hacen, es importante conocer el espectro de la psicopatía. De esta forma, es posible identificar con más precisión las cualidades particulares que forman parte del mismo. Recuerda que estas son características que todas las personas podemos presentar en cierta medida:
- Comportamiento impulsivo.
- Falta de reacciones neuróticas típicas como ansiedad o nerviosismo.
- Falta de empatía.
- Egocentrismo.
- Autoestima exagerada.
- Búsqueda de estímulos constantes para evitar el aburrimiento.
- Relaciones afectivas inestables.
- Dificultades marcadas para cumplir con responsabilidades como tener un empleo estable.
- Tendencia a engañar y manipular.
- Carisma superficial.
La lista anterior recoge las cualidades que se observan con frecuencia en el espectro de la psicopatía. El hecho de que alguien presente alguno de esos rasgos no quiere decir que sea psicópata o que tenga TPA. Solo sería una cualidad de su personalidad que se asocia al espectro de la psicopatía.
Para poder decir que alguien es un psicópata deberá cumplir con varios criterios y de una manera concreta.
¿Los psicópatas nacen o se hacen? ¿O ambas?
Lo que aprendimos antes, más que responder a la interrogante de los psicópatas nacen o se hacen, crea dudas. Por esa razón, los científicos siguen investigando lo que entendemos por psicopatía. Hasta ahora, la hipótesis más aceptada sugiere que la psicopatía se configura a partir de diferentes variables.
Aspectos genéticos
Las principales teorías sobre el tema sugieren que hay factores genéticos que participan en esta patología. Mariz, Cruz y Moreira (2022) publicaron una revisión sistemática de la influencia de los genes y el ambiente en la psicopatía.
Los resultados del estudio señalan que los genes MAOA, DAT1, DRD5 y 5HTTLPR se vinculan de modo frecuente con la conducta antisocial. Asimismo, los genes DRD5 y DRD2 pueden considerarse útiles para predecir la delincuencia.
Aspectos ambientales
Otros autores enfocan sus trabajos en torno a la influencia de ciertos factores ambientales en la psicopatía. Di Giacomo et al. (2021) desarrollaron una investigación sobre el abuso infantil y la psicopatía. Se halló que las personas expuestas a abuso emocional y negligencia en la infancia tienen puntuaciones más altas de psicopatía.
De igual manera, aquellos que sufren este tipo de experiencias en etapas muy tempranas de la infancia también puntúan alto.
En el caso del abuso sexual, sucede algo particular, ya que no se relaciona con altos niveles de psicopatía. No obstante, es una experiencia frecuente entre quienes presentan psicopatía primaria. Por lo tanto, se cree que este tipo de abuso puede ser común, más no es reportado por quienes lo sufren.
Los psicópatas ni nacen ni se hacen
Partiendo de las evidencias anteriores, la comunidad científica llegó a un consenso sobre si los psicópatas nacen o se hacen. La respuesta es que tanto los genes como el ambiente participan en el desarrollo de rasgos psicópatas de la personalidad.
Por ejemplo, una persona puede poseer genes que se asocian a la conducta delictiva y psicopatía. Pero, si él o ella crecen en un entorno amoroso y respetuoso en el que sus necesidades se satisfacen, es poco probable que ocurran esos comportamientos. En cambio, si el ambiente en el que se crece es hostil y está lleno de abuso, el riesgo de psicopatía aumenta.
Es necesario aclarar que no todos los casos son iguales. Hay evidencia de personas con rasgos psicópatas que se desarrollan en hogares ideales. En esos casos, quizá el factor neurobiológico tiene un mayor peso.
En conclusión, no existe una respuesta universal para la pregunta: ¿los psicópatas nacen o se hacen? Al final, será necesario evaluar a cada paciente de forma individual para determinar qué factores pudieron causar la psicopatía.