Computadora humana
Su nombre era Barbara ‘Barby’ Canright y pasó a la historia por ser la primera mujer dedicada al cálculo de estadísticas y a la extracción de datos sobre asuntos tales como desde cuántos cohetes se necesitaban para hacer que un avión despegara. En aquellos tiempos la NASA experimentaba con el programa Jet Propulsion Laboratory (JPL), con sede en California. Los cálculos de mujeres como Carnright, o Barbara Paulson, o Macie Roberts (por citar a algunas de ellas) se debían hacer a mano, con lápiz y en papel de cuadrícula. A menudo, tardaban más de una semana en completarse todas las fórmulas.
Detector de aviones
Antes de la invención del radar, los militares necesitaban saber de cualquier forma cuándo y por dónde se aproximaban aviones enemigos. Por ello, surgió el oficio de «detector de aviones» u «oyente de aviones», el cual consistía en afinar al máximo el sistema auditivo gracias a un ingenioso sistema de espejos acústicos para intentar determinar las coordenadas desde las que iba a atacar el avión. Muchos de estos espejos se conservan en museos del mundo. Los japoneses, como siempre más duchos en los inventos, diseñaron las llamadas «tubas de guerra», las cuales eran trompetas enormes que se usaban para captar las señales acústicas de las bombas lanzadas y los aviones cercanos.