En mensaje dirigido a Mieres, Elgue dijo desde su cuenta :»Cuando pueda rebatir uno solo de los atropellos denunciados por Manini, avise. Su caudal electoral lo tiene mareado».
En otro mensaje dirigido a Talvi, el subsecretario de Defensa dijo: «Ministro puede explicar que garantía democrática, ofrece la sentencia de un juez, que mantuvo 3 años preso a un inocente, mayor de 70 años, por tener los ojos azules? Identificar ese accionar con la República, es propio de la corrección política que sustenta ese relato falaz».
Ante la divulgación de sus mensajes, Rivera Elgue los desmintió y denunció que su cuenta fue hackeada.
«Acabo de ser consultado por unos supuestos tuits de mi autoría, desmiento los mismos. Estoy tratando de identificar el origen del hackeo», expresó en su cuenta.
Luego de esta comunicación el subsecretario protegió su cuenta y ocultó sus tuits.
Por la tarde, Rivera Elgue se autodesmintió diciendo en rueda de prensa que no le habían hackeado su cuenta, sino que alguien de su entorno lo había usado sin su conocimiento. Además, se disculpó con el canciller Ernesto Talvi y con el titular de Trabajo, Pablo Mieres.
«Yo utilizo mi cuenta desde mi dispositivo y tengo una persona de confianza que también la utiliza. Yo borre los tuits y pensé era un hackeo por eso hice el comentario del hackeo», dijo en subsecretario en declaraciones que fueron replicadas por 970 Noticias.
El dirigente de Cabildo Abierto expresó que «habiendo hecho una investigación anoche y hoy de mañana pudimos determinar que partió desde uno de mis dispositivos. Por más que yo no fui, asumo la total responsabilidad de los hechos», agregó.
Añadió que no realizó la denuncia en delitos informáticos porque se trata de una persona que «es cercana a mí, y puedo delegar el uso de mis dispositivos pero no la responsabilidad».
¿Cómo interpretar las marchas y contramarchas de Rivera Elgue?. Puede remitirse a un insuficiente chequeo de su ámbito de relaciones o a lo que en la jerga militar se llama «falta de carácter». O si de interpretar se trata, podría tratarse que el subsecretario de Defensa malinterpretó las expresiones de Manini y creyó que había que ir un paso más allá, sin tener en cuenta que de lo que se trataba era de un mensaje meditado para testear su efecto en la opinión pública y en la propia coalición. Como sea que fuere, el subsecretario de Defensa salió maltrecho de la embestida.