Macrismo y miseriometría
Unos dos meses atrás, publiqué en este mismo medio un artículo que titulé “Argentina: la Venezuela del Sur”, en el que resaltaba un conjunto de variables socioeconómicas de la gestión de Macri que sólo diferían en magnitud de las mismas que lamentablemente exhiben la atormentada vida de las mayorías venezolanas. El interés comparativo no sólo provenía del hecho de que por entonces la prensa de derecha se solazaba con la caracterización de “crisis humanitaria” en el país caribeño, sino por el hecho de que Macri, recibiendo un premio en Wall Street, sostuvo que reafirmaba el “compromiso de Argentina para frenar el «populismo” que hubiera llevado al país a convertirse en otra Venezuela”, ante un público de 500 jerarcas y financistas, entre ellos la directora del FMI, Lagarde. Lo que para Venezuela sería una crisis humanitaria, en Argentina se trataría sólo de alguna pasajera tormenta producto de la triple combinación del clima de negocios internacional, del más literal meteorológico que devasta cosechas y la siempre pesada herencia recibida. Que haya considerado entonces la situación argentina bajo el macrismo rayana en el derrumbe, me hizo blanco de críticas por exageración, no sólo de la derecha sino inclusive de algunos amigos progresistas.