Violencia ultraderechista
Cabe recordar que eso mismo pasó en Estados Unidos no bien se conoció el resultado de la elección presidencial que dió a Trump como ganador. Colectivos supremacistas desataron ataques contra inmigrantes y afroamericanos en situaciones que aun hoy son pan de cada día. En Colombia el resultado electoral que marcó el regreso de la ultraderecha uribista al gobierno, arreció la ya delicada situación de derechos humanos y persecución a los liderazgos locales por medio del asesinato de sus representantes más visibles.
Además del asesinato del Maestro Moa do Kantendê, otro hecho de violencia atribuido a seguidores de Bolsonaro se registró en la zona norte de Recife. Dos individuos atacaron a una periodista, cuya identidad se pidió no ser revelada. Uno llevaba la remera de campaña de Bolsonaro. Los sujetos abordaron a la periodista que salía de su puesto de votación y tras señalarla de «riquilla» y de «ser de izquierda», la cortaron en el brazo y el rostro con una navaja, mientras la amenazaban con violarla y matarla.
Una de las situaciones que más preocupa en estos casos es la poca o nula presteza de las autoridades para enfocar estos hechos como crímenes de odio. En el caso de la de Moa do Kantendê, la Prefeita de Salvador, se apresuró a negar el carácter político del hecho, afirmando que el crimen se trató de una disputa por temas de fútbol, completamente en contra de todos los testimonios de los testigos del hecho.