Veamos. El presidente de la República, tras haber sido cuestionado por participar activa e inconstitucionalmente en las elecciones departamentales, insiste. Cita el lunes a la residencia de Suárez a los intendentes electos por el Partido Nacional (PN), incluyendo a Moreira (no es miembro del PN, pero fue electo por ese lema) y a Antía, que no fue porque está enojado. Sostiene que el presidente hizo campaña por su contrincante interno.
¿El presidente del Directorio del PN no es Iturralde Viñas? ¿No es Lacalle (h) el presidente de todos? ¿Los cuatro intendentes que no fueron electos por el PN, incluyendo Montevideo y Canelones, no fueron invitados? ¿Ni siquiera el de Rivera, que es de la coalición? ¿Es constitucional? ¿Recomendable? El mismo día, Carolina Cosse, como intendenta electa para gobernar a todos los montevideanos, se reunía con los alcaldes del departamento. Todos, de todos los partidos. ¡Qué contraste!
Los problemas no son solo de barrer para dentro de casa. Son de gobierno también. No solo afecta las políticas domésticas, sino también la diplomacia. Más allá del vergonzoso “seguidismo imperial” de nuestra política exterior, en el Presupuesto la cancillería también deja su marca. Se reduce el presupuesto de Uruguay XXI en 50%. Esta agencia de promoción de exportación es la que les permite a los sectores más vulnerables, más pequeños de nuestro sector exportador, poder presentarse en ferias internacionales, acceder a nuevos mercados, etc. Le quitan 119 millones de los 250 con que se debía manejar.
El malestar de los socios coaligados de todos los colores se hizo sentir. “¡Qué poco cuidan a los socios de la coalición!”, dijo el senador Tabaré Viera tras la activa participación presidencial en las departamentales. Sanguinetti advirtió que no todos los departamentos donde ganó el candidato del PN fue este partido el triunfante. En muchos votaron todos juntos. También se apuró en aclarar que las declaraciones del presidente sobre el futuro de Laura Raffo eran algo apresuradas y no se podía definir ahora.
Pero el propio Sanguinetti da en el clavo y hace público lo que realmente les une. Vuelve a hablar de que Uruguay se divide en dos familias ideológicas. El Frente Amplio y los demás. Reconozcamos su coherencia. Otros estarían por el carguito, el votito. El expresidente colorado fue más franco. Por si alguno de nosotros lo pudiera haber olvidado, o pensando en los más jóvenes, recordó que ya lo había planteado desde el 85. También dijo, nobleza obliga, que se armó un gran revuelo y muchos se enojaron. El primero fue Wilson.
Fiel a su actitud del 71, cuando bajó en persona a ver la caravana blanquicolorada, llamada “De la democracia”, y arrancó los carteles de su partido que portaba algún correligionario reaccionario. Cuando Bordaberry quiso comprar votos en el Parlamento con cargos en el gobierno (coalición bicolor), dijo: “Sabemos que hay blancos baratos que se quieren vender”. También contestó a Sanguinetti su propuesta de “familia ideológica”.
“No me gusta convocar para dividir en contra de algo, sino para sumar a favor de un futuro más justo”, sentenció. “No se puede ser las dos cosas. O se es blanco o colorado, las dos cosas al mismo tiempo no se puede”, para concluir que con los colorados contemporáneos “[no tenía] ningún parentesco”.
¿Hay lugar para el wilsonismo a lo Gandini en este Partido Nacional? Él creía que no.