«Los primeros tres o cuatro meses no arrancamos bien en Nacional, perdimos con el último y me quisieron despedir al al séptimo partido. Había dirigentes que tuvieron intenciones de cesarme y otros que me bancaron. Cuando vos tenés convicciones y sostenés ahí está el dirigente que es valioso, no el que se deja llevar por la tribuna, o que se deja llevar por las redes», arrancó en una extensa charla con F90 (ESPN).
«Si creés que algo es acertado, hay que darle tiempo y apoyar. Hubo gente en Nacional que tuvo esa entereza hacia un joven entrenador: Alarcón, Enríquez, Saúl, Luis Bruno… Fue gente que me bancó y que me sostuvo y ahí empecé a creer en lo mío, que podía desarrollar una idea, que era cuestión de tiempo. Las urgencias muchas veces nos confunden, nos llevan a tomar decisiones y los que toman decisiones se equivocan. Por eso, los procesos no se sostienen», agregó.
«En Nacional me tocó dirigir a chicos que compartían conmigo concentración y que sabían de mi calidad y de mis fallas humanas. Ahora tenían que entender que pasaba a ser el entrenador y que iba a tener que tomar decisiones, que tenían que ser seguras porque si no iban a dudar de mí. Después, está en la naturalidad de cada uno. Creo que más allá de las capacitaciones que uno hace y curiosea, está la naturalidad de uno mismo».
«No me gusta generar una postura que es falsa, no quiero tener que decir cosas para caer bien y tampoco tener que tribunear porque nunca me gustó. No quiero decirle cosas a la gente sólo para quedar bien. Soy lo más honesto posible y me voy a seguir equivocando como todos», concluyó.