Hasta el momento, los medios locales reseñan que estos enfrentamientos han dejado cerca de una veintena de muertos, pues los habitantes refieren el asesinato de jóvenes y niños.
Las causas de estos enfrentamientos son desconocidas. Además, se han iniciado varias manifestaciones importantes contra el presidente Jovenel Moïse en la zona de Sans Fil, St. Martin, Delmas 18 y Delmas 24.
Aunque el Ministerio de Justicia de Haití emitió una orden de arresto contra Chérizier por su participación en la masacre de La Saline, este continúa en libertad. En junio pasado, anunció que uniría al G9 y otras bandas, y un mes después bloqueó diversas rutas y vías de varios barrios de la capital para que el Gobierno les otorgara reconocimiento legal.
Según Fondasyon Je Klere (FJKL), el G9 y Chérizier son respaldados por el Gobierno haitiano. Un informe de esta organización sostiene que la masacre de La Saline habría sido perpetrada por una lucha de bandas armadas aliadas a políticos por el control de las ganancias de un notorio mercado de Puerto Príncipe.
Igualmente, manifiesta que este conflicto involucraba, por un lado a un grupo que se considera cercano al partido gobernante, el Tèt Kale (PHTK), y por el otro a una banda rival que es cercana a la oposición.
Organizaciones de derechos humanos temen que tenga lugar una nueva masacre como la de La Saline, ocurrida entre el 13 y 17 de noviembre de 2018 en ese barrio de Puerto Príncipe.
Según la Red Nacional de Defensa de Derechos Humanos (Rnddh), otras masacres similares a la de La Saline fueron perpetradas por estas bandas armadas en los barrios de Bel-Air, Cite-Soleil, Chancerelles, “Tokio“, Fort Dimanche y Pont-Rouge; barrios populares del área metropolitana de la capital, donde existe inseguridad y apenas hay control de las autoridades policiales.