De esta manera Argentina quedó con un escenario político partido al medio entre la derecha y la ultra derecha por un lado y el peronismo por el otro, con un Sergio Massa que llamó a la unidad nacional y prometió "no fallar" en la reconstrucción de un país que enfrenta una crisis económica y política muy complicada.
Del otro lado quedó un Javier Milei que destiló todo su odio al kirchnerismo e incluso contra la propia Patricia Bullrich a la que ahora deberá apelar para tratar de sumar los votos que le hacen falta para lograr el triunfo en el balotaje.
Los más de seis puntos con los que Massa superó a Milei fueron inesperados para todos los encuestadores que ponían en duda si el candidato del peronismo podía alcanzar la segunda vuelta, pero el aplastante triunfo de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires y el miedo que buen parte de la sociedad tuvo un gobierno de Milei contribuyeron a que el oficialismo logre recuperar fuerzas y se imponga en las elecciones.
Massa quedó un paso más cerca de la presidencia y se consagró como el candidato más votado. El próximo 19 de noviembre se enfrentará a un balotaje contra Javier Milei. El ministro de Economía convocó a un gobierno de unidad nacional con "los mejores de cada fuerza política" para así "abrir una nueva etapa institucional en la política argentina".
"Sepan que no les voy a fallar", prometió emocionado en el escenario. Y añadió: "La grieta se murió y el 10 de diciembre empieza una nueva etapa en mi gobierno".