Mendacicracia y filtracionismo
El Oxford Internet Institute venía poniendo el acento en el auge de la “post-truth” (posverdad) sobre la política, al analizar tanto el Brexit como el triunfo de Trump. Posa ahora su mirada prioritariamente sobre las “fake news” (noticias falsas) luego de analizar 2,5 millones de tweets y unas 7.000 páginas de Facebook concluyendo que sólo el 5% de los contenidos provenían de fuentes oficiales o de análisis de expertos. En ambas definiciones la ausencia de pruebas, de verificaciones empíricas o fundamentos, nutren este tipo de estrategia electoral. Antípoda de la que en menos de 10 días se propondrá el FA para terminar la redacción colectiva entre más de un millar de congresales de un programa de 160 páginas plagadas de precisiones en sus fundamentos, propósitos y metodologías. Algo que una vez formalizado, tendrá escasa repercusión, sino directamente tergiversación en las redes sociales a través del juego de trolls. La reciente experiencia de Bolsonaro en Brasil obliga a multiplicar las precauciones.