“Creo que las dos razones por las que las medidas no funcionaron son: primero que los mensajes no son suficientemente claros sobre qué se puede y segundo, que no todos los que sabemos lo que hay que hacer podemos hacerlo”, añadió.
Méndez consideró que, para mucha gente, el mensaje no es tan claro como parece: “¿Por qué no puedo ir al liceo o a la facultad pero si a un bar? ¿Por qué puedo ir al bar hasta las 12, con 100 personas en un local cerrado, pero no puedo seguirla en una casa, o en una plaza al aire libre?”.
“Si la cosa es tan grave, ¿por qué me tengo que subir a un bus con 40 personas para ir a laburar? Si el presidente puede irse de vacaciones, sacarse selfies con desconocidos sin tapaboca, o comer asados con asociaciones gremiales del campo, ¿por qué yo no?”. “Sabemos que no se puede cruzar con luz roja, ni evadir impuestos, ni robar. El Estado está ahí para impedirlo; si lo hacemos, nos castiga (el “dilema del prisionero” nos da una explicación científica). Así funcionan los Estados de derecho, no los Estados policiales”, indicó.
Ahondando en su análisis reveló que “cientos de miles de compatriotas no tienen posibilidad de elegir: los obreros de una obra o una fábrica, trabajadores independientes (desde los sanitarios y cuentapropistas hasta los informales), los pequeños y micro empresarios. Estas personas siempre tienen sus perillas al mínimo; y peor aún en este contexto de crisis”. “Si no reciben ayuda no tienen más remedio que salir a trabajar todos los días, contactando a otras personas, tanto en el traslado como en el propio trabajo. Sinó, no comen”.
“Por estas razones, como vienen explicando todos los científicos desde hace meses, no hay un solo país del mundo que haya cortado una racha exponencial sin medidas claras del gobierno para prohibir lo que toca prohibir y para ayudar (de verdad!) a los que no pueden elegir. Al igual que en todo el mundo, las vacunas comenzarán a hacer su efecto. Pero faltan meses. Y mientras tanto? Cuántas muertes podemos evitar? Qué nivel de saturación es aceptable? Cuántos tendrán que elegir entre su salud y la posibilidad de que su familia siga comiendo?”, preguntó.
Concluyendo, Ramón Méndez recalcó: “Las medidas del gobierno no son suficientes. Si el gobierno no se hace cargo, vamos a caer en el caos y en el “sálvese quien pueda”, con daños para la salud de todos, especialmente de los más vulnerables. No podemos seguir así. ¡Tenemos que despertarnos!”.