Para México, la utilización de Abdala es un muy importante refuerzo en su lucha contra la covid-19. El país se ha esforzado en inmunizar a la mayoría de su población mayor de 15 años, y lo ha logrado, pero, en su afán, ha tenido que lidiar con los Gobiernos de Estados Unidos y Europa, con tal de que no falten inmunizaciones. Un caso penoso le ocurrió con Rusia, país que nunca cumplió con el envío de 25 millones de vacunas Sputnik, obligando al Gobierno federal a negociar todavía más con Washington.
De manera que Abdala ayudará a suplir los necesarios arrestos que López Obrador ha debido ocupar en la consecución de biológicos, comprando vacunas cubanas a un menor precio, con resultados iguales o mayores de efectivos que sus contrapartes estadounidenses e inglesas.
Incluso, siguiendo el ejemplo de La Habana, el país podría vacunar a niños y niñas, lo cual no ha podido hacer pues solo la dosis de Pfizer está aprobada para ese fin. Así, la amistad entre México y Cuba se anota otro éxito.