Dicho trabajo fue elaborado por dos profesoras universitarias británicas y es el resultado de 2.500 entrevistas con mujeres que vivían cerca de bases de la ONU en 2017. A todas ellas les hicieron la misma pregunta: ¿Cómo es ser una mujer o una niña viviendo en una comunidad que acoge a una misión de paz?
Unas 265 hablaron de situaciones donde miembros de los cascos azules abusaron y embarazaron a cientos de mujeres y niñas locales de hasta 11 años.
Quienes perpetraron estos crímenes eran soldados de 13 países distintos, pero la mayoría eran brasileños o uruguayos, los contingentes más grandes de los que integraban la Minustah. Al advertir la existencia de los casos, agrega el informe, la ONU en lugar de adoptar medidas disciplinarias, enviaba a los hombres de vuelta a sus países de origen.
Revela el estudio que los cascos azules ofrecieron comida y pequeñas sumas de dinero a cambio de sexo con menores de edad. Revela además una especie de «patrón común»: las mujeres recibían pequeñas cantidades de dinero o alimentos a cambio de sexo.
Pusieron algunas monedas en tus manos para dejar caer un bebé en ti»
Cita a una mujer que describe «una serie de mujeres de 12 y 13 años» que fueron embarazadas por el personal de la Minustah, dejándolas «en la miseria con los bebés en sus manos».
«Pusieron algunas monedas en tus manos para dejar caer un bebé en ti», señala otra.
“Muchas mujeres fueron abandonadas y debieron criar solas a sus hijos en una situación de miseria y estigma”, explica el documento.
Si bien la ONU ha admitido la existencia de casos de explotación sexual por parte de las fuerzas -tanto en Haití como en otros países- el estudio ilustra un alcance mucho más profundo de las prácticas. El documento viene a confirmar los cientos de denuncias y testimonios de abusos de todo tipo perpetrados por las tropas de la ONU en Haití y que circulan desde hace años.