En ese marco, Astori destacó que el buen clima de inversiones tiene tres componentes: por un lado el institucional, seguido de estímulos y orden macroeconómico y consistencia entre los instrumentos más importantes de la política económica, que son el fiscal, el cambiario y el de ingresos.
Uruguay proyecta para fines de año un acumulado de inversión en infraestructura de 11.000 millones de dólares, contando este periodo de gobierno (2015-2020), a lo que se agregan 13 proyectos público-privados (PPP), que están en diferentes etapas de procesamiento que sumandos llegan a los 1.900 millones de dólares.
Esas inversiones son clave para superar “la pequeña caída de dos décimas en el producto interno bruto (PBI) desde el punto de vista interanual”, como confirmó Astori. “No hubo crecimiento entre el primer trimestre de este año respecto del último del año pasado”, apuntó.
Esa situación es reflejo de América Latina y el mundo, que ha afectado a Uruguay, indicó.
Agregó que el fortalecimiento de los lazos de integración regional debe darse en el marco del regionalismo abierto, para hacer compatible la apertura al mundo.
“Eso implica definir un espacio de integración profunda, que trasciende incluso los fenómenos puramente económicos y de inversión, así como una protección moderada frente a terceros y acuerdos fuera de la región”, detalló.
En ese campo y respecto de las negociaciones entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea, el ministro Astori anunció que el 27 de este mes está prevista una reunión en Bruselas para la cual viajarán autoridades de los ministerios de Relaciones Exteriores, de Ganadería y de Economía.
“Miramos todos con esperanza de que el acuerdo se concrete, porque sería beneficioso para todos los países que integramos el Mercosur y para que este en su conjunto tenga estímulos para funcionar cada vez mejor”, dijo.