Con respecto a la medida adoptada de relevar al capitán de Navío argumentó: “El código militar establece que se delega el mando, pero nunca la responsabilidad, todo militar es responsable de lo que sucede en el área que está bajo su jurisdicción, ese es el principio del mando (…) y acá hubo fallas notorias de los protocolos”.
La medida de relevo, explicó, fue asumida siguiendo estos principios básicos de la responsabilidad del mando, debido a las fallas notorias en los protocolos de seguridad.
“Dispusimos ahora una investigación administrativa para que, en profundidad, se investigue el cumplimiento de los protocolos de seguridad y las eventuales responsabilidades”.
De acuerdo a sus dichos al medio de prensa, la decisión adoptada del relevo del hoy ex comandante de la infantería de Marina, facilitaría el buen desarrollo de la investigación administrativa dispuesta.
En sus declaraciones, el ministro fue enfático al negar que haya habido por parte de alguien una suerte de liberación de la zona con vistas a la concreción de los hechos, lo que hubiera implicado una complicidad previa con el autor del triple homicidio.
Preguntado sobre las versiones de prensa con respecto a un relevante malestar en las altas jerarquías de la Armada, respecto al cese del capitán de Navío Saralegui, el ministro declaró:
“A mí no me corresponde opinar, las decisiones se toman porque son justas, no están hechas para generar el agrado o el desagrado de alguien, pero es mi responsabilidad”, pero negó se le hubiera informado sobre el malestar en los mandos de la Armada, tal y como fuera revelado en el día de ayer por el periodista Gabriel Pereyra y, en esta jornada, por el semanario Búsqueda.
En este mismo sentido, el jerarca negó, tal y como se había sugerido, que hubiera otro tipo de sanciones, para García, el relevo del comandante de infantería de Marina, no implica una sanción: “los cambios de destino no son sanciones”, reafirmó.