Sobre la pérdida de bancas sostuvo que no solo el FA las perdió y habló de un nuevo panorama político, un nuevo escenario con un Parlamento que ha multiplicado la cantidad de fuerzas políticas. Que ningún partido tenga mayoría parlamentaria “exige un proceso que va requerir acuerdos punto a punto y esa es la novedad del sistema político”, señaló.
Sobre el balotaje del 24 de noviembre, dijo que es “un segundo tiempo” de un partido que estamos jugando. Destacó que “hay dos modelos de país en juego, uno representado por el candidato que propuso el Frente Amplio, que es Daniel Martínez, y otro por un candidato que sacó 10 puntos menos”.
Después de 15 años de gobierno nacional, el Frente Amplio fue votado por el 40% del electorado”
A su vez, agregó no ser mecánico el hecho de que el líder político diga que va a apoyar a determinado candidato y que las y los votantes, que son independientes, respondan de la misma manera.
“Y sobre todo en este escenario que hay menos fidelidades partidarias, teniendo en cuenta el nuevo escenario de partidos del Uruguay”, resaltó.
Para él, este fenómeno no se ha dado históricamente y “en todo caso siempre ha sido el FA el que ha mantenido la mayor capacidad de fidelización” por eso, Javier sostiene “el desafío sin dudas es hablarle a los que votaron a otros partidos, sobre qué es lo que está en juego”.
“Esta idea que tienen en la dirigencia de los partidos políticos de la oposición de formar una coalición, es absolutamente inestable, porque lo han demostrado históricamente”, puntualizó por otra parte. Pues para Miranda, la conformación de la coalición es tan variada que, “una vez superada eventualmente la instancia de impedir que el proyecto progresista permanezca en el poder y derrotar al enemigo en común que se han planteado, desaparece cualquier posible acuerdo; como ya lo han demostrado”.
Hablarle a los votantes
Señaló que el Frente Amplio tiene planteadas las estrategias para dialogar más allá de las estructuras partidarias, para él hay que hablarle a los votantes directamente. Hay que definir cuáles son los dos modelos: “uno es el que propone ajuste, achique del Estado, dejar al mercado que sea el que regule, con experiencias similares que están fracasando en el exterior como es el caso de Chile y la regla fiscal” y por otro lado, un modelo que propone Daniel Martínez, “basado en solidaridad, en la inversión pública, en un Estado que participa en la vida política del país y que permite distribuir y redistribuir la riqueza para la realización de derechos de las personas, poniendo en el centro a las personas y no al mercado”.