Si miramos hacia nuestro país, lo primero a tener en cuenta es que estamos en un año electoral, cosa que los trabajadores estamos mirando con atención. Entendemos que no podemos sentirnos culpables de que los trabajadores también opinemos de política, porque, si no, entonces la política sería el derecho de los que tienen y de los empresarios, pero no es el derecho de los que no tenemos y no somos empresarios. Me refiero a los trabajadores. Y en eso nos va mucho. ¿Si a los empresarios que están jugando a colocar en el centro del gobierno y del Estado a quienes mejor los van a representar en base a sus intereses y están dando la pelea para eso, por qué los trabajadores no podemos dar la pelea para mantener la conquistas que hemos obtenido? Evidentemente que hemos tenido conquistas de derechos en los últimos tiempos. Y vamos a conquistar más. Por eso no es un año fácil. Es un año muy complejo en el que los trabajadores debemos pensar muy bien lo que vamos a hacer. Porque todo lo que pase en octubre puede ser el resultado de que se sigan construyendo derechos para los trabajadores o que, de lo contrario, entremos en un proceso de retroceso que termine con todas las conquistas y entremos en un terreno de debilitamiento.
Por eso, este no es un 1º de Mayo cualquiera.
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¿Qué temas estarán presentes en el acto?
Van estar los planteos que los trabajadores hemos hecho siempre. El papel del Estado y la inversión pública, como elemento fundamental para el desarrollo. Creemos que se debe mantener y aumentar. Es la única manera que tiene el Estado de tener un vínculo directo con la economía y el crecimiento del país. Eso es la inversión pública. Después habrá otras formas de inversión que bienvenidas sean. Pero esa es la base fundamental. A eso hay que agregarle todo lo que han ganado los trabajadores rurales, las leyes aprobadas, como la de Responsabilidad Penal Empresarial, hasta la ley de Insolvencia Patronal. Pasando por la tan atacada Ley de Trabajo para Personas con Discapacidad, en la que todavía hay un debe con los trabajadores y esperamos que se resuelva lo más rápido posible. Todo eso va a estar en la oratoria de nuestro compañero Fernando Pereira.
Nosotros, en forma particular, como Antel, estamos muy preocupados también por todos los avances que ha tenido el tema comunicaciones, con el que hemos colocado a la empresa pública como una de las primeras y mejores en transmisión de datos y comunicaciones del mundo. Una de las mejores. En América Latina es la mejor. Eso es debido a dos cosas que han tenido una sinergia propia que permitió la utilización de la empresa y son justamente decisiones empresariales consultadas con los trabajadores. Eso permitió que se acompañara la inversión en la fibra óptica. Cuando muchos decían que se trataba de millones de dólares que iban a ser enterrados, hoy tienen que reconocer que esa inversión no era para tirar plata y taparla, sino que permitió que las comunicaciones tengan el nivel de hoy. Y son públicas.
A esto debe agregarse la construcción del Data Center Ingeniero José Luis Massera, en el Polo Tecnológico de Pando, que es uno de los mejores bancos de datos en América. Mutinacionales como Google están usando esos servicios para poder volcar sus contenidos en el continente.
No debemos olvidar la inversión en el cable submarino que conecta a Uruguay con Boca Ratón en Miami, pasando por Maldonado y Recife; le da a nuestro país la posibilidad de tener la mejor velocidad en bajada y subida de internet. Todo eso hecho por una empresa pública que en 1992 la quisieron privatizar. Y en 2001 tuvieron otro intento a través de la ley de presupuesto de ese año, artículos 612 y 613. A pesar de que decían que la empresa pública si no se privatizaba, iba a morir porque no tenía desarrollo, hoy tenemos una empresa pública de cara al desarrollo tecnológico, apoyando la educación y de alguna forma colaborando con todos los sectores. Ese es el rol que la empresa pública debe tener. O sea, este año se juega mucho de eso.
Y vemos de todo. Se dice de todo. Alguno que dijo que iba a ver los cabezudos al Teatro de Verano, como dijo un candidato que cayó en Uruguay con muy buena suerte y recursos. Como otros que dijeron que si ellos llegaran a ser gobierno, el Ministerio de Trabajo va a dejar de ser del Pit-Cnt. Y por otro lado, de adentro de las filas del movimiento sindical, hay quienes dicen que el Pit-Cnt tiene que dejar de ser el ombligo del gobierno. Oportunismo por un lado, infantilismo por otro. Lo que es claro es que el movimiento sindical uruguayo mantiene, mantuvo y mantendrá independencia de clase, la cual lo ha caracterizado desde su fundación.
La democracia y los derechos humanos, a la luz de los últimos acontecimientos, ¿van a estar en la proclama?
Hoy está en debate la cuestión militar. Hace poco el presidente de la República tomó una de las más valientes decisiones de los últimos tiempos, basada en la Constitución de la República, en su defensa y la democracia, como es descabezar la cúpula militar. Eso ha generado movimientos entre aquellos que dentro del oscurantismo e impulsados por algunos vientos que vienen desde el norte, de Brasil, promueven a personas como [Guido] Manini Ríos como precandidato presidencial. Es decir, la cuestión militar está arriba de la mesa, entre aquellos que quieren seguir manteniendo la impunidad y aquellos que queremos, en defensa de la democracia, que la verdad y la justicia prevalezcan y los hechos que ocurrieron en este país se tienen que esclarecer.
Se hizo una movilización, que convocamos conjuntamente con Onajpu, con Fucvam, con Familiares y con la FEUU, justamente en defensa de la democracia y contra la impunidad.
Como se ve, estamos ante un año muy complejo, que caracterizamos de la siguiente manera: para los trabajadores es un año en el cual o continuamos peleando por más conquistas y derechos o entramos en un camino de retrocesos. Y sin tener temor a que nos critiquen, si los empresarios hacen política, ¿porque los trabajadores no podemos hacerla? Tenemos el mismo derecho porque vivimos en un país democrático que a todos nos abarca, por tanto, nosotros, como ellos, también tenemos nuestra cabeza y nuestro corazón en algún lado. En nuestro caso, la pata está metida en la defensa de la democracia, por las libertades, contra la impunidad, por seguir mejorando y construyendo una sociedad mejor que genere condiciones efectivas para seguir avanzando, lo que históricamente nuestro movimiento sindical ha reivindicado: una sociedad sin explotados ni explotadores.