En materia de producción, la cooperativa logró en este último año aumentar un 70 % la molienda de trigo tradicional.
“Históricamente se molía entre 1.200 y 1.300 toneladas mensuales y hoy estamos en un promedio de 1.900 y 2.000”, destacó Mas.
A esto se agrega la molienda de maíz para polenta y la reinauguración de una tahona de gofio que se encontraba en estado de abandono en la planta del molino. También la cooperativa incursionó en la producción de ración para la cuenca lechera lo que ha generado ingresos extras al molino.
“Se producía raciones de muy mala calidad y ahora estamos logrando la confianza de los productores. Ya este mes pasado registramos cifras récord, unas 180 toneladas aproximadamente. No son grandes volúmenes pero es una ayudita más para cubrir costos”, señaló Mas.
Por primera vez, y a través de la Ley N° 18.407 de Cooperativas, se dispuso que la totalidad de los importes del subsidio por desempleo, que les correspondían a los trabajadores socios, se volcaran a la cooperativa a efectos de su capitalización.
“Nosotros ya teníamos un compromiso de que esto no iba a ir para los trabajadores. Esto va ir directamente al Banco de la República para bajar la deuda”.
Lo mismo se piensa hacer con los despidos una vez se concrete la liquidación de la sociedad anónima.
“O sea que apostamos todo a que la fuente de trabajo permaneciera abierta. Y hoy podemos decir, como se dice vulgarmente con el diario del lunes, que fue el mejor camino y la mejor opción que pudimos haber tomado los trabajadores”.